Vivan los héroes y las heroínas…!qué vivan!


¿Te acuerdas del Javier que trabaja en el banco?  le pregunté a mi esposo anoche durante la cena. Sí, me respondió y se me quedó mirando como esperando que le cuente qué había pasado con él. No pude seguir hablando, mi garganta se trancó de golpe, mis ojos se humedecieron hasta que de ellos brotaron muchas lágrimas durante un buen rato. Digo, fue un buen rato saber que Javier le donará un riñón a su hermana.

“Es mi héroe”,  dice ella de él. Y el mío también les digo a los dos.

“Me faltarán los días de mi vida para agradecerte”, le escribe a su hermano, y con un “te amo”,  termina el mensaje…y eso me emociona, definitivamente.

Qué poco vale todo lo demás, ese nuestro diario transcurrir. Ese preocuparse por verse bien, por tener un poco más, cuando otros luchan solo por vivir. Qué superficial hacemos la vida a veces. Qué mal agradecidos somos con ella que solo nos regala la posibilidad de vivir…¿acaso necesitamos algo más?

Esta mañana estuve en la casa de una amiga. Cómo estás, le pregunté. Te tengo que contar, me dijo, y se puso a preparar un café francés mientras me decía  que era experta en su preparado y demás, hice cursos y estoy certificada, me confesó.

Yo solo sabía que hacía buenas tortas y que tenía dos hijos maravillosos. Tortas e hijos, hay que saberlos hacer, ambos necesitan que se empleen medidas exactas, instrumentos especiales y tiempos puntuales. Esta mi amiga era una experta repostera y una madre dedicada y amorosa…falta, orgullosa…ahora sí está más o menos completa la descripción.

Me sirvió una taza mediana del café yungueño a la francesa y me entregó un sobrecito de edulcorante, sabe que el azúcar no la proceso así como no proceso la mentira y otras cosas.

El relato de su sobrevivencia es asombroso.

¿Quieres ver fotos? No, creo que no, le dije rápidamente aunque luego acabé por pedir que me las mostrara pues su historia era difícil de creer a sólo oído.

Hace tres años le avisaron que tenía cáncer de mama y la sometieron a radioterapia. La mala praxis le quemó  la piel, la mama, el músculo y las costillas. El seno se le puso duro como una piedra y la piel comenzó a necrosarse. Se fue a Chile donde se negaron a tocarla, entre el vecino país y La Paz, la vieron 19 médicos y ninguno quiso ayudarla hasta que un ángel made in Cochabamba se cruzó en su camino y aceptó el reto.

Tuvo que someterse a un tratamiento extremo y nunca antes practicado por el galeno con pinta de ángel (aunque según ella es igualito al Niño Cusqueño). Le pusieron dos extensiones para estirarle la piel y poder reemplazar el espacio de la mama que le retirarían.

Dormí 8 meses sentada, me contó.

Finalmente,  cuando creyeron que estaba lista para hacer la cirugía plástica, la piel no alcanzó y tuvieron que someterla a una cuarta intervención para completarla con un trasplante de piel que le sacaron de una nalga, situación que dio para hablar más de la cuenta en el Facebook pues no faltó alguien que anduvo especulando de un supuesto arreglo nalguístico, de esos que te dejan por un tiempo como mulata de barra nocturna.

“Yo solo quería vivir”, me dice emocionada. En sus ojos pude ver una energía para exportar, una fortaleza para vender y hacerse millonaria y un amor para contagiar a cualquiera.

“Yo aguanté todo esto Mónica porque quise demostrarles a mis hijos que sí se puede, que no nos debemos rendir nunca. Yo tenía que ser fuerte por ellos”, recalcó.

“Hace una semana no podía ni sentarme de dolor, y mirá ahora cómo estoy”, me dijo llorosa.

A todo esto nos habíamos tomado dos tazas de cafés cada una, sin azúcar ni edulcorante, a lo mero mero como para brindar por el aguante al estilo del pelado “protestante” de Calle 13. Esta mujer es una heroína como las de la Coronilla, pensé.

Me contó que  sus hijos  habían sido unos artistas. Me puso una grabación en la que se escucha al mayor cantando y tocando guitarra mientras en sus ojos el brillo del amor la convertía en la mujer más hermosa y valiente del mundo.

“Me tengo que ir a cocinar hermana”, le dije. La verdad es que no daba de emoción. “Haz un fideo con huevo”,  me recomendó pues era bien pasado medio día y yo seguía aprendiendo de la vida.

“He reído mucho con el cuento del Calzoncillo amarillo que escribiste el otro día”, me dijo sin saber que yo ya había escrito sobre su corazón rojo y valiente mientras la lección de vida transcurría en su cocina con café a la francesa en mano.

Que vivan los héroes y las heroínas que nos enseñan lo fundamental de esta vida. ¡Qué vivan!

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8 comentarios en “Vivan los héroes y las heroínas…!qué vivan!

  1. Julio César

    Me enterneció y creo que hay muchos y muchas que se les puede decir “héroe”, porque se levantan en la mañana a trabajar duro para ganarse un peso y llevar a casa, por ser honrados y sinceros en el trabajo, por pagar sus deudas, por ser fieles en todo sentido, también son héroes y Mónica me trajiste nuevamente a mi mente a mi madre y su capacidad por mandar a cierta parte la muerte porque se desvive por sus hijos, para mí esa mujer es mi “heroe” un abrazo y gracias

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  2. Daniela Issa

    Monica que lindo escribes…… Soy Daniela, la orgullosa hermana del “héroe” que lindo que puedas reflejar lo q estamos pasando y tienes razón muchas veces se le da más importancia a cosas superfluas cuando lo importante es vivir y las ganas q le pongas! No hay nada más lindo que estar y sentirse vivo…. El resto no importa!
    Nuevamente gracias !

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    1. Querida Daniela, me apropié de tu historia y de tus sentimientos hacia tu hermano porque simplemente me llegó a lo más profundo de mi corazón. Quiero desearles muchas bendiciones y suerte, estoy segura que todo saldrá bien. Tu mami y tu hermana, mi amiga Claudia, los acompañarán desde el cielo y le darán una manito al Señor para que ilumine a los doctores. Un abrazo cariñoso para Javier y para ti. Nos vemos pronto.

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  3. Miguel Angel Delgado Koriyama

    Cada día me deleito más con tu hermoso arte de describir la vida, fue un acierto esto del blog puesto que llega a mayor auditorio… nunca dejes de escribir pues cada frase es una enseñanza de vida… felicidades y un abrazo a Alvaro y toda tu familia NUNCA DEJES DE ESCRIBIR…

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  4. Ramón Daza

    Fantástico, tierno y estremecedor a la vez, una verdadera heroí­na y un ejemplo ante la irresponsabilidad de las malos galenos y sus terribles praxis. Saludos cordiales, Ramón.

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