“La calle es de todos”


180px-Prohibido_estacionar[1]“De quién es ese auto”, preguntaban algunas voces en la canchita de fútbol del Club Aranjuez (una linda iniciativa privada plagada de niños y niñas, una belleza).  En medio del alboroto, la señora que pretendía guardar su automóvil en su garaje al cual no tenía acceso porque alguien había parqueado en él, comenzó a golpear con fuerza el coche mal estacionado.

Ante el ruido de los fierros, una señora salió de entre la menuda multitud y muy furiosa le preguntó que qué le pasaba; por qué hacía eso con su coche.

La dueña de casa, le hizo notar que su auto estaba estacionado en la puerta de un garaje y que eso no era correcto.

La doña infractora -en extremo convencida de tener la razón- le gritó “La calle es de todos”, y se puso a discutir sobre su derecho de parquearse donde a ella le diera la gana.

¿La calles es de todos?…ajá.  Estamos mal, pensé.

¿Por qué cree esta señora que la calle es de todos y que puede estacionar su movilidad en cualquier lugar sin considerar incluso si obstaculiza un garaje (propiedad privada)?

Es posible que la vergüenza que sintió haya ofuscado su mente y obligado a responder cualquier estupidez, cosa que la disculpa pues no todos saben afrontar inteligentemente situaciones embarazosas; pero es probable también que realmente crea que la calle es de todos. ¿Por qué sostengo esta segunda posibilidad? Nada más recuerde cuántas veces ha tenido que sortear una cuadra porque los vecinos la han tomado para realizar una feria de abasto sabatina, una peña folklórica de domingo, una chicharroneada (otro domingo), un bloqueo (entre lunes y jueves), un festín en nombre de la virgen del mes (cualquier noche), una protesta para exigir agua, gas o escuelita, o para organizar un partido de fútbol de la OTB. Esta gente, en todos estos casos, no solo cree que la calle es de todos, sino que está convencida de que lo es.

La discusión entre ambas damas continuó y yo me alejé en cuerpo y oídos con un signo de interrogación inmenso.

Lo realmente desagradable es que la señora que se había parqueado en el garaje argumentando que la calle es de todos, después de mover su coche volvió a reunirse con sus amigas, y éstas le dieron la razón y putearon en contra de la dueña de la casa que solo quería guardar su automóvil, es decir, más de un alma pensaba que la calle era de todos.

Esto es señal de evidencias, y nos deja –al mismo tiempo- algunas enseñanzas. Vamos por partes:

Evidencias empíricas:

  1. Estamos extraviados en la escala de valores.
  2. No discernimos entre lo público y lo privado.
  3. Somos incapaces de reconocer nuestros errores.
  4. Nos cuesta horrores decir perdón, disculpe, me equivoqué.
  5. Desconocemos los límites de nuestros derechos y libertades.
  6. Nos importa un rábano los derechos y libertades de los demás.
  7. Las “amigas” suelen ser unas hipócritas que creen que lo hacen bien confundiendo tu “inteligencia” y ensalzando tu vanidad.

Enseñanzas:

  1. Ríete del estúpido….!maravilloso!
  2. Lee un buen libro antes de salir de tu casa.
  3. Tómate un trimate, más uno de lechuga para reforzar la acción relajante y poder afrontar preparado la selva de cemento.
  4. Piensa que no todos gozan de la gracia divina de ser educados.
  5. Aprende “han cuando sea” a fingir un perdón cuando creas que no tienes la razón.
  6. Comprate y estudiá el código civil, el de familia, el de comercio, el de la niñez  y el penal por si acaso los anteriores no estén a tu altura.
  7. Si no sirven esos textos, pedile a tus viejos que comiencen de cero el proceso de educación…pero esta vez que empleen otras estrategias de enseñanza con otros contenidos y con un sistema de evaluación más eficiente.
  8. Convencete: los otros también tienen derechos y libertades.
  9. Es preferible tener una mascota a esa clase de amigas incapaces de decirte que estás en un error.
  10.  Ahora sabes por qué tenemos los gobernantes que tenemos y la oposición que aparentamos tener…por eso no te laves las manos tan fácilmente porque tú también eres culpable.
  11.  Comprate un letrero gigante de PROHIBIDO ESTACIONAR o GARAJE porque pensar que lo sobreentiendan es exponerse al atrevimiento de los que creen que la calle, tu casa y tu garaje son de todos.
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5 comentarios en ““La calle es de todos”

  1. Rene W. Zurita D

    Excelente reflexión para de una vez entender que la libertad de uno termina donde empieza la del otro, fundamentalmente entender el significado de la palabra respeto

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