Los agraciados y nosotros (Los Tiempos, 2014)


Quería titular esta columna “El bien y el fútbol”, posiblemente habría cautivado la atención de más lectores, pero reculé porque pensé que al fútbol se le suman males peores que nos hacen igualmente desgraciados.

¿Qué puede tener el fútbol para que lo sitúe en la acera del mal? Como deporte nada, si no fuera que en torno a éste hay una vulgar danza de millones y corrupción (La FIFA debe demostrar que no hubo “affaire” con Qatar 2022), que se constituye en agravio para la humanidad que, en muchas partes del mundo, no hace otra cosa que sobrevivir.

Cuando niña pensaba que el hambre en el África se podía resolver si los actores de Hollywood donaban parte de sus millonarios ingresos; luego, de adulta entendí que el problema era de interés de unas pocas estrellas que deciden hacer altruismo adoptando negritos bonitos para hacerse más famosas.

Mi mirada romántica poco ha cambiado. Sigo pensando, por ejemplo, en cuántos problemas se podrían resolver si los dineros generados por el negocio del fútbol fueran a dar a educación, alimentación y salud para esos y otros desgraciados cuya realidad se mantiene igual o peor.

¿Quién en su sano juicio podía imaginarse que Brasil protestaría por los millones que ha costado la organización de la copa del mundo? (Rousseff aún no explica por qué este mundial es considerado el más caro de la historia), es que además de fútbol, Brasil también había sido prostitución, hambre y violencia, todas hijas de la señora pobreza que no perdona pasiones peloteras.

Brasil debe hacer más que un “jogo bonito” en esta copa porque el costo de la derrota solo hará que los cuestionamientos -que no son pocos ni inofensivos- encuentren más razones para seguir en las calles. Rousseff no asistirá a la inauguración para no levantar más roncha, la observará desde su casa junto a las velas que prenderá a todos los santos cariocas, paulistas y demás para que la “canarinha” gane.

Rousseff se esconde en el mejor y peor escenario con el que podía contar un primer mandatario de Estado; don Evo, en Bolivia se luce con su G77, tiene un séquito de colaboradores que le organiza la mejor vitrina en un año electoral y en una plaza que solía, repito, solía, ser adversa.

Brasil disfrutará de un gran espectáculo, algunos ganarán dinero y el país contará con infraestructura que de otra forma no habría conseguido; Bolivia saldrá beneficiada con el  G77: seguirá obteniendo experiencia en la organización de eventos internacionales, habrá gente que gane mucho dinero vendiendo jaboncillos de tocador y servicios, Santa Cruz estará en boca de la prensa internacional y Evo repuntará en las encuestas con un evento hecho a la medida de sus exigencias.

Nada cambiaría en Brasil si el mundial fuera en Cucundú; nada cambiaría en Bolivia si el G77  fuera en Farandá, o sea que en vano protesto: los males seguirían igual con o sin. En síntesis, mejor con que sin.

Seguramente a los habitantes de las favelas les “incomoda” que su gobierno invierta (¿?) millones en espectáculo, seguridad y alimento para unos pateadores de pelota; a mí me molesta no ver un solo policía durante todo el año cuidando a nuestros hijos que ya no pueden salir a las calles por miedo a que los asalten y maten; por eso debe ser que me indigna ver que cuando llegan personalidades importantes, aparezcan miles de uniformados para resguardarlos…como si nosotros fuéramos mierda.

Mientras existan agraciados que crean que el mundo gira debajo de una gran carpa de circo, seguiremos existiendo nosotros, los desgraciados.

Para acceder a la publicación impresa:

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20140613/los-agraciados-y-nosotros_258487_566395.html

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2 comentarios en “Los agraciados y nosotros (Los Tiempos, 2014)

  1. Gorky Morgana Zeballos

    El futbol es y seguira siendo uno de los mejores negocios, la politica esta inmersa a fondo en el futbol, Espana, Portugal, Brazil, Alemania, Argentina, uno de los negocios mas grandes es la venta de jugadores, que hoy dia, son millonarios, los sponsors, los derechos de transmision, que en el Gobierno de Jaimito Paz Zamora, le nombro ministro a Toto Arevalo, el mismo que abuso y se Enriquecio con los derechos de transmision, por eso no me canso de desir que los que vienen de abajo y suben se olvidan completamente quienes eran, trafican con la venta de entradas, venta de cerveza, cigarrillos, es una verdadera MAFIA…….A los que si tengo que mencionar son la escuela “Tahuichi Aguilera” Enrique Happ” realmente dieron su aporte a la nines y juventud, el resto es lo que ya conosemos bastante y suficiente…. Gorky de Sud America….

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