La miseria del poder (Los Tiempos 2014)


el-poder-electoral-300x228[1]“Creo que la gente es lo bastante grande para decidir por sí misma por quién votar” (M. Foucault.). ¿Gente grande sinónimo de madura, responsable, inteligente, preparada, sabia, capaz, ubicada?

Hubo bolivianos que votaron por Evo porque era la mejor opción de entre las peores; hubo gente que votó por Evo porque quiso verlo derrotado en seis meses; que votó por consigna; por su color de piel; porque terminó de decepcionarse de los demás candidatos; porque se enamoró de los ademanes de García Linera cuando nos envolvía en estrategias mediáticas que para entonces eran inocentes ante los ojos y oídos de la audiencia.

Hay gente en este país (y en otros) que vota por la mejor campaña electoral; por el mejor debate televisivo; por el candidato con mayor carisma; por tradición familiar; porque le da la gana de votar así. Entonces, Michel Foucault, definitivamente, debió purgar condena por loco…pero me parece que fue perdonado porque lueguito dijo que el poder es una “enfermedad ruin”.

“El presidente Evo Morales es sangre de su sangre, es carne de su carne, él sabe de sufrimiento, las necesidades y lo que sufrimos y hay que proteger (…) quieren regresar los patrones para quitarnos la plata de la nacionalización del gas, para privatizar, para usurpar el Bono Juancito Pinto de las wawas y la Renta Dignidad de las personas de la tercera edad (…) los patrones siguen de pie, no se han rendido y otra vez quieren regresar (…) nuestro presidente Evo es el hijo, el nieto de Tomas Katari, de Túpac Katari y de quienes combatieron a los extranjeros para recuperar nuestra dignidad”, ha dicho recientemente Álvaro García Linera en ocasión de la entrega de obras en Sajpaya en claro esfuerzo proselitista.

Linera sabe que no está frente a “gente lo suficientemente grande” y eso da pena. Y no dice la verdad, y aplica un poder despiadado que se burla incluso de su propia condición social, que habla por otro, que manipula, persuade y seguro, seguro termina por convencer. Y eso da más pena porque que existan enfermos de poder no es cosa demasiado triste, lo lamentable es evidenciar la presencia de patologías peores.

Realmente qué triste es saber que una autoridad trata al pueblo como si fuera la personificación de la ignorancia. Claro que es peor constatar que la autoridad sabe lo que hace y por qué lo hace. Esa es la miseria del poder político.

El poder en todas sus formas es digno de lágrimas.

Tres oficiales de policía en una camioneta de la Policía se pasaron la luz roja de un semáforo ubicado en una transitada avenida, infracción que estuvo a punto de provocar un accidente. ¿Qué puede esperar el ciudadano común de los demás mortales si quienes se encargan de la seguridad, son unos ignorantes en estado de arrogancia? Esa es la miseria del poder de la Ley.

Un tráiler de la CBN con un número 1 en su parte posterior, decidió ignorar la luz roja de los semáforos de la avenida Circunvalación y pasarse todas los que encontró a su paso como si estas señales no existieran y como si los demás conductores tendríamos el deber de advertir y frenar ante su presencia. Ese es el poder del más grande.

Poder ruin, poder maligno, poder mísero.

Comienzo a frustrarme en pleno y obligado abandono de mis ideales. La realidad me vence y yo muero un poco cada día derrotada en bellas utopías imposibles por culpa de la miseria del poder que hace de las suyas en un país con gente menuda.

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