“A la mujer hay que llenarla de hijos”

DyPtcpEAPnOiQLE-556x313-noPad[1]Mientras nos “refrigerábamos” (a las 11:00 llega el refrigerio, alivio para los estómagos vacíos y las mentes cansadas), se me ocurrió proponer una conversación que terminó, de acuerdo a los “argumentos”, en debate de sexos y no de géneros.

En pleno intercambio de opiniones, Vladimir, el Odontólogo, me dijo con una sonrisa adivinadora: “Ya tiene tema para su próximo escrito”…”Lo haré una vez esté en el avión de vuelta a Cochabamba”, aseguré.  Y así está sucediendo. En medio de una turbulencia espantosa, intento desahogar la tensión en aquella charla de pasillo que tuve con colegas que mientras saboreaban unas –“lindas” salteñas-  trataban de empatar. Seguir leyendo ““A la mujer hay que llenarla de hijos””

Anuncios

“Pasate la frontera bro”

alto-no-caigas-en-la-trampa-que-no-te-enganes-mas-los-falsos-videntes-gchlt1km_3[1]Cada esquina con semáforo representa un reto para muchos bolivianos. Un reto que cumplir, que acatar, que respetar. O un reto para, literalmente, vencer…como quieras, depende de qué lado esté tu brújula moral.

El semáforo es el elemento de regla más insignificante, pequeño, simple. Aunque puede salvar tu vida y la del otro, su tamaño, su presencia, su cotidianidad lo hacen apenas perceptible; tanto que a muchos les da igual su existencia.

Algunos se lo pasan porque son “pobres y no pueden darse el lujo de gastar su combustible parados en una esquina sin tráfico”. Otros se lo pasan porque están apurados, salieron tarde y llegarán tarde; el semáforo les hace perder el tiempo que no supieron administrar. Otros se lo pasan porque nadie les enseñó a interpretarlo; de donde vienen, los semáforos no existen porque no son necesarios y nos los conocen ni aprecian. Otros se lo pasan por imbéciles porque solo la imbecilidad hace posible ser imbécil. Otros se lo pasan porque viven en Bolivia, país en el que su máxima autoridad “le mete nomás”; muchos saben que al semáforo se le mete nomás el acelerador a fondo y no pasa nada. Seguir leyendo ““Pasate la frontera bro””

Consideraciones para evaluar la subjetividad (Los Tiempos, 2014)

977[1]La evaluación de las dimensiones del Ser y del Decidir implementadas este año en todo el Subsistema de la Educación Regular de acuerdo a la Ley de Educación, preocupa a directores y maestros que, en un escenario de improvisación y buenas intenciones, están apelando -en el mejor de los casos- al sentido común, pues resulta que el Ministerio de Educación no ha dado las suficientes pautas técnicas para gestionarlas con la solvencia que se merecen.

Si las dimensiones del Saber y del Hacer -concretas y con las cuales se tiene mayor experiencia en aula- no se sustentan en objetivos de aprendizaje y sus correspondientes criterios de evaluación, merecerán el castigo de la apreciación subjetiva; en consecuencia, es sencillo prever lo que ocurrirá en las otras dos dimensiones que corresponden al plano de lo actitudinal. Seguir leyendo “Consideraciones para evaluar la subjetividad (Los Tiempos, 2014)”

También hemos aprendido a volar

ImagenA dos metros de distancia veo cómo dos motocicletas chocan. Una es conducida por un varón, la otra por una mujer. Ambos caen, se sacuden y se levantan. Fin de la historia.

Llego a mi destino, me bajo de la moto y mientras saco cuatro bolivianos, el chófer me dice que la culpable del incidente era la mujer porque es mujer: “Las peladas deben quedarse en la casa a planchar, cocinar y criar hijos; para eso son las mujeres, no para la calle”.  Escucho al hombre, recorro su rostro con la mirada, le pago cuatro monedas y me voy. Inicio de la historia. Seguir leyendo “También hemos aprendido a volar”

¿Y ahora cómo evaluamos? (Los Tiempos, 2014)

images[10]La implementación de la Ley Educativa Avelino Siñani Elizardo Pérez está generando distintas –pero previsibles- reacciones en maestros, estudiantes y padres de familia.

Esta normativa tenía que haber sido gestionada de manera escalonada en seis años pero decisiones del Ministerio del ramo han obligado a aplicarla de “golpe” este año. Este hecho de evidente improvisación sumado a un programa formativo docente tardío y en pleno desarrollo, y a las complejas implicancias de una propuesta “revolucionaria” y transformadora, ponen en duda la propia capacidad y pertinencia científica y social de la Ley.

La normativa se basa en un modelo Sociocomunitario Productivo que busca la formación holística e integral del educando en una visión biocéntrica. Desde la gestión del currículo esto implica transformaciones fundamentales a nivel macro y micro; desde el trabajo en aula exige intervenciones retadoras para las cuales profesores, estudiantes y padres de familia no estamos lo suficientemente preparados, es mas, en algunos casos es tal el desconocimiento que las reacciones (lógicas) son de crítica y rechazo. Seguir leyendo “¿Y ahora cómo evaluamos? (Los Tiempos, 2014)”

El cinturón beniano

Imagen

Luego de salir perdedora en el regateo del precio de la llevada, el chófer toma mi maleta morada y la guarda en la cajuela blanca de su coche; mientras tanto, lleno mis ojos con el hermoso paisaje cobijeño y me trepo a la aventura.

De pronto, el taxista se aprovecha de mi economía que ya conoce y me dice que me cobrará cinco pesos menos si le permito llevar a otro pasajero, le digo que está bien pero que me deja a mí primero. Seguir leyendo “El cinturón beniano”

Atrapada en el beso Francés

images[1]Te fundo en mi pecho mientras toda yo siente la potencia del acercamiento hacia lo desconocido. Sensación de libertad y de poder que apenas alcanza segundos, mientras el pájaro de lata hace uso de toda su fuerza para separarme de donde creo depositar mi frágil existencia.  Da lo mismo, arriba soy miedo, abajo incertidumbre; arriba me sostengo de lo que puedo, abajo también.

Atrapada como nunca antes o como siempre quizá. Esta vez no hay escapatoria ¿cuándo la hay?

Ingresé al cuadrado para encontrarme con un poco de vida. Ese alimento esperado y necesario, nunca suficiente. Egoísta él, nunca llegó, jamás llegó y lo esperé. Mi vida no tenía sentido, y afuera, un poco más allá llovía. Llovía sin temor, sin vergüenza, el cielo lloraba con su cara triste, lloraba el pobre, no era sinvergüenza, era simplemente. Seguir leyendo “Atrapada en el beso Francés”

Para mis niños

Le dije al máImagens chiquitito que no me extrañara hasta que yo llegara y que disfrutara mi ausencia, que no despertaría con esa mi música tan fea y a todo volumen, que nadie le apretaría los cachetes del poto en esos arranques de amor que tengo, que nadie le haría doler las costillas con mis desesperadas cosquillas, y que nadie lo mandaría -sin discusión-  a la ducha. “Pero lo mejor es estar contigo”, me respondió y yo me partí en mil pedazos, como cuando una mañana me dijo “a ver ven (me señaló su cama para que me acostara a su lado), ¿sabías que te quiero?”, me pregunto con voz tierna, tal cual yo suelo preguntarle a él. Seguir leyendo “Para mis niños”

!Apaguen ese transistor! (Los Tiempos, 2014)

radios-antiguas-telefunken-dacapo[2]Mientras releía el libro ¿Qué hacer? del chuquisaqueño Eduardo Chumacero C. me contaban una anécdota que más allá de provocarme risa, me graficó de manera muy didáctica lo que está sucediendo con la educación boliviana.

La historia  tiene lugar en un aula de secundaria con jóvenes de 16 años que suelen poner música mientras el profesor -pasadito en años y evidente disminución auditiva- no se percata de la actitud inadecuada de sus estudiantes.

Es probable que esta vez la música haya estado subida de volumen o que el maestro haya “ajustado” sus audífonos, lo concreto es que de pronto el profesor, visiblemente molesto, dijo “apaguen ese transistor”. La mitad del curso no entendió la consigna porque el término transistor sonó desconocido, la otra parte rompió en carcajadas porque la palabra pareció anticuada. Seguir leyendo “!Apaguen ese transistor! (Los Tiempos, 2014)”

El sillón y el amante

imagesD6FYV5I9El estrés del vuelo, las turbulencias y la sensación de permanente inseguridad que me genera viajar, me obligan a tratar de desviar mi atención y depositarla en  aquello que considero fundamental: abro mi compañera, la activo y decido ponerle los dedos encima.

Reservé una historia para esta ocasión en la que tengo 45 minutos de vuelo hasta Trinidad, 40 en tierra y otros 60 hacia Cobija, mi destino; tiempo suficiente para recordarla, imaginarla, inventarla, disfrutarla y contarla. Seguir leyendo “El sillón y el amante”

La hora del cambio (Dedicado a nuestros “Honorables”)

images[5]Esta mañana asistí a un acto protocolar en honor a la mayoría de edad de una universidad privada.

La invitación indicaba  9:00.

Mi socio y yo, avergonzados por el retraso, llegamos a las 9:04. Los docentes, administrativos, directivos e incluso propietarios de la universidad ya estaban presentes y  el salón lleno en un 60 por ciento.

Pasaron 15 minutos, 30 minutos, 45 minutos y el acto no comenzaba para impaciencia e incomodidad de los presentes puntuales y de quienes habíamos ido llegando de a poco. Seguir leyendo “La hora del cambio (Dedicado a nuestros “Honorables”)”