Parejas del mismo sexo (Los Tiempos, 2012)


¿Usted sabe cuántas veces hago el amor con mi marido? ¿Cómo lo hago?  ¿Si nos besamos o nos violamos, si después del coito median las caricias o una dada de vuelta y hasta mañana? ¿Usted piensa que de esto depende lo bien o lo mal que educamos a nuestros hijos, o cuántos amigos tenemos en el barrio y lo pintudos que somos ante la sociedad?

Yo soy heterosexual. Él es homosexual, Ellas son lesbianas. ¿Por qué tenemos que satanizar, criticar o rotular a una pareja de dos hombres o de dos mujeres que deciden vivir juntos o hacer familia? ¿Tendríamos que actuar igual con las parejas heterosexuales que duermen en camas separadas, que hacen el amor cada tres meses o cada tres años, a las que lo hacen todos los días, a las que para sobrevivir en matrimonio se inspiran en la secretaria, la colega o la alumna?

En esa lógica de calificar a las personas por sus costumbres, formas y apetitos sexuales, tendríamos que criticar a todos por hacerlo y  no hacerlo, por hacerlo así y hacerlo asá. Entonces, pongámonos más rótulos: ahí va el que tiene sexo cada que muere un obispo, ahí va la que lo hace con doble preservativo, él es infiel, él es un súper hombre, ella es ardiente.

La unión de las parejas -lógicamente- es más que sexualidad (al menos eso quiero creer). Que si tenemos sexo una vez a la semana tu matrimonio anda bien; que si solo es una vez al mes, preocúpate y comienza a revisar billetera, celular y calzoncillos porque es un hecho que te engaña. Por supuesto, estos son estereotipos que terminan por enloquecer a muchas mujeres y destruir sus relaciones.

Estereotipo también es creer que una pareja del mismo sexo no ama, sueña, trabaja, produce, aporta y cuida igual o mejor que otra integrada por un  hombre y una mujer.

Calificar a un ser humano por su inclinación o gusto sexual ¿se da cuenta del absurdo?

Los representantes de distintas Iglesias en Bolivia y muchas autoridades han pegado el grito al cielo por el intento de legalizar la unión de parejas del mismo sexo y reconocer sus derechos civiles como tales, argumentando cosas como “el matrimonio es hombre – mujer”. Quiero decirles que hay matrimonios de hombre y mujer que son un verdadero desastre, una pena, una lágrima, pura pantalla, que viven un infierno, ellos y sus hijitos. Y quiero decirles que hay uniones de hombre – hombre que son la envidia del barrio. Primero,  han tenido el valor de aceptar su verdadera sexualidad ante ellos mismos y ante la sociedad; segundo, son capaces de conformar un hogar en paz y felicidad, adoptan niños que quizá jamás habrían tenido el cariño y la protección en un núcleo “normal” porque resulta que esa posibilidad nunca existió para ellos; tercero,  se trata solo de una inclinación sexual…así como la mía siendo heterosexual, tan loca y extravagante o tan aburrida y pulcra.

Las personas que aman a personas del mismo sexo no son distintas a usted que hace el amor todos los días con su esposita, con su colega de trabajo, con la prostituta de la esquina o que no lo hace, finalmente.

“Que los niños tendrán un conflicto de roles”. ¡Por Dios! El amor, la ternura, la preocupación, el desvelo, la comunicación y educación que es capaz de brindar un “padre gay” o una “madre lesbiana” superan cualquier conflictillo existencial.

“Que los bolivianos no estamos preparados”. ¿Lo estamos para las violaciones, maltratos, infidelidades, abandono infantil y pensamientos cochinos de cualquier pareja heterosexual?  ¡No nos hagamos!

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9 comentarios en “Parejas del mismo sexo (Los Tiempos, 2012)

  1. Yianni Alvarez Yero

    Apreciado Esteban. Me encantan los debates, pero por razones de tiempo no lo puedo leer todo (Debo trabajar para mantener a un hermano menor que tiene retraso mental y quedó en la orfandad, entre muchos otros problemas de la vida diaria además de tener que sobrevivir escuchando diariamente a personas con argumentos como los tuyos). Puedes tener todos los conocimientos y sabiduría que quieras. Pero si de algo estamos cansados muchos “homosexuales” es que muchas personas se apropien de discursos marginadores, creyendo consciente o inconscientemente -en su limitada concepción- que son dueños absolutos de la verdad (aunque esto no se diga o se quiera mimetizar en el discurso).

    Me cansé de negarme y ser infeliz. Ahora que aprendí a aceptarme, me considero y siento como un ser íntegro que actúa como piensa. Independientemente de las teorías (que definitivamente vienen de seres humanos tan imperfectos como yo), soy lo que soy y lo que me tocó vivir, no lo elegí, y lo acepto con orgullo, y los seres que amo y me aman, también lo aceptan, y definitivamente eso es suficiente para mi. Mi indignación va, por aquellos que han muerto en el camino, que son excluidos, asesinados, marginados, rechazados, colocados como ciudadanos de segunda categoría, condenados a ser sus peores enemigos (tal vez no lo entiendas, pero no importa). Realmente nadie puede -verdaderamente- ponerse en el zapato del otro y tampoco lo queremos, la vida es muy dura desde este lado. Si hubiera podido elegir sería un “macho” !!! jajaja. De ninguna manera, al contrario, doy gracias a Dios por lo que me tocó vivir. Al fin y al cabo, ni tu ni yo viviremos para siempre.

    PD. Definitivamente existe eso de “la libertad de expresión”, pero si alguien no quiere tu opinión en su muro, también tiene el derecho de bloquearte. Yo desarrollé un maravilloso mecanismo de defensa contra aquellas personas obtusas y mediocres. “Quien esté libre de pecado, que levante la primera piedra” Juan 8:6.

    Y un consejo que me dieron: Ocúpate más de tu propia vida. Y”nunca escupas para arriba, la saliva puede caerte en la cara”.

    Ah !!! Y muchas gracias Molmitos. Estás llena de virtudes bíblicas, por cierto 😉

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  2. La Iglesia Católica es una institución privada que tiene todo el derecho de establecer reglas morales para quienes quieran ser sus miembros y sujetarse a las mismas. Pero nunca estaré de acuerdo con que pretenda (ni esta ni ninguna otra institución) imponer esas reglas a las sociedades como si fueran únicas y universales. El ser humano es esencialmente libre (así lo dispuso Dios) y, por lo mismo, la moralidad es un asunto personal.
    Odio la forma autoritaria en que las religiones presionan al poder político para que sus reglas sean impuestas en las sociedades. Igualito que las teocracias musulmanas.
    Lo que cada quien haga entre sus sábanas, mientras no vulnere la libertad y los derechos humanos (y ciertamente el homosexualismo no lo hace), no es tema que ni religiones ni políticos deban juzgar ni mucho menos regular (las religiones lo harán con sus propios miembros, si estos se los permiten).
    Pero me parece más que absurdo creer que el modelito de familia heterosexual es tan imprescindible. Si lo importante es el amor, la organización de la familia es sólo una forma que, dicho sea de paso y cualquiera que fuera su configuración, no necesariamente garantiza el fin, que es el amor.
    Cuando la Iglesia Católica tenía bajo su égida a la mitad del mundo, no recuerdo que se haya conseguido amor y felicidad humana. Por el contrario, en el nombre de los dogmas cristianos se cometió tremendos crímenes y abusos.
    Creo, firmemente, que cada ser humano debe buscar sus propias vías para encontrar amor y felicidad, y que estas no necesariamente requieren de heterosexualismo, monogamia, abstinencias, etc. Al final ¿lo que quería Cristo era que nos amemos y seamos felices, o que sigamos un manual de reglas? Me parece que lo que se busca es lo primero y que la Iglesia se ha extraviado en su afán por mantener reglas e imponerlas a todo el mundo.
    Nadie me va a decir a mi que me voy al infierno por ser bisexual, aunque nunca haya hecho daño a nadie. Sería ridículo.
    ¿Que el homosexualismo no es natural? Es una afirmación temeraria considerando que por todo el mundo animal se observan comportamientos homosexuales. Que es el comportamiento menos común en la estadística es verdad, pero eso no lo hace innatural sino, simplemente, menos común.
    Empero, no trato de convencer a quien ya tiene sus propias convicciones. Sólo espero que respeten las mías y no las pretendan perversiones o desviaciones dignas de ser erradicadas del mundo.

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    1. Esteban

      “Matrimonio” homosexual. Los niños tienen derecho a una familia y a un matrimonio normal
      Autor: Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares (IVAF)
      http://www.ivaf.org

      Desde hace un tiempo los medios de opinión se esfuerzan en deslegitimar cualquier intento de oponerse por razones científicas y sociales a la ideología del homosexualismo y lo que representa; sobre todo el matrimonio y adopción por homosexuales. No son pocos los que defienden que la sociedad progresa y que tiene un compromiso con el avance social manifestado en la superación de las barreras discriminatorias contra los homosexuales. Los defensores de estas posturas han tratado de difamar a los que defendemos el derecho de los niños a la mejor familia posible y el derecho de la sociedad proponer el matrimonio como unión de un hombre y una mujer diciendo que imponemos nuestras creencias religiosas a los demás y que impedimos el reconocimiento de derechos civiles para todos.

      No es verdad. Estamos a favor de que las personas homosexuales registren públicamente sus amistades íntimas como uniones de hecho en el marco de la protección de la seguridad social; pero insistimos que el reconocimiento de esas uniones como matrimonio va contra el bienestar público y de forma particular contra el equilibrio y el desarrollo afectivo de nuestros hijos. Las personas homosexuales deben de ser respetadas y protegidas como personas pero su estilo de vida no debe de ser propuesto a los niños como una inocua opción de vida. Antes de formar tu propia opinión al respecto, considera, por favor, estas reflexiones.

      1.-Los homosexuales, como todos, pueden casarse y no es discriminatorio que muchos prefieran no hacerlo. Los homosexuales pueden casarse con los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales. Es decir, sólo con otra persona y sólo del sexo opuesto y que tenga cierta edad y dé su consentimiento. Que un homosexual se queje de discriminación porque no le dejan casarse con alguien del mismo sexo es como si un polígamo se queja de discriminación porque no le dejan casarse con varias mujeres, o un promiscuo con varios y varias a la vez. No hay discriminación: la ley es igual para todos y la sociedad tiene un modelo de matrimonio que ha demostrado su eficacia durante siglos.

      2.-Casar homosexuales es un experimento social inédito. Casar personas del mismo sexo es un experimento social que nunca antes se ha intentado. Ninguna civilización ha implantado el matrimonio homosexual. Incluso sociedades que permitían la homosexualidad y hasta la fomentaban en ciertas edades y clases sociales, como los griegos antiguos, entendían claramente el matrimonio como la unión estable entre un hombre y una mujer abiertos a tener hijos. Una cosa eran las prácticas sexuales de los ciudadanos y otra muy distinta la familia y la generación y educación de hijos. La homosexualidad ha adoptado muchas formas en distintas sociedades, pero nunca se le ha relacionado con el matrimonio. Experimentar con el modelo social es irresponsable y peligroso, sin embargo muchos defienden esa experimentación por razones ideológicas de rechazo a la familia y no por razones científicas y ni siquiera de demanda social (la inmensa mayoría de la población mundial está en contra).

      3.- No existe el gen homosexual. El homosexual no nace, se hace. No se ha podido demostrar científicamente que la homosexualidad esté ligada a la herencia genética o que la tendencia a ser homosexual esté determinada desde el nacimiento. Sí que se ha demostrado y es defendido por un amplio y respetable sector científico que la prevalencia de la tendencia homosexual obedece a factores ambientales y está condicionada por la propia psicología y la educación. Cualquiera puede realizar actos homosexuales si quiere y cualquiera puede también dejar de realizarlos. Por eso la mayoría de los homosexuales puede dejar de serlo, como la terapia clínica ha demostrado. El homosexualismo insiste en el carácter innato de la homosexualidad para defender que se trata de un hecho natural, sin embargo la ciencia nos dice que la homosexualidad es humana no porque sea genética sino porque es influenciable por el ambiente y por las propias decisiones. Un ambiente proclive a la homosexualidad aumenta el número de homosexuales en ese ambiente, mientras que en un ambiente donde la homosexualidad se tolere pero no se proponga disminuye el número de homosexuales.

      4.- Para evitar abusos contra /entre homosexuales o el desamparo legal no hace falta aprobar el matrimonio homosexual. Casi todos los beneficios de un matrimonio a nivel de herencias, transmisión de bienes, propiedades compartidas, etc., pueden regularlo dos (o más) personas con acuerdos legales ante notario, independientemente de que tengan relaciones sexuales. De hecho, las pocas parejas homosexuales realmente interesadas en estos temas ya han establecido acuerdos así. El problema aquí es muchas veces otro: la inestabilidad de estas relaciones hace que muchas de las previsiones relativas al matrimonio no sean aptas para las uniones homosexuales, por esa inestabilidad. Si un homosexual varón tiene como media relaciones con 39 personas a lo largo de su vida, ¿con cuantas se casará? ¿de cuantas se divorciará? ¿cuáles de ellas tendrán esos derechos legales, puesto que con todas, o algunas, ha estado casada? Y cuando se haya hartado de casarse, ¿no tendrán las parejas de hecho posteriores esos mismos derechos?

      5.- Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con las personas que viven juntas sin relaciones sexuales. Dos ancianas que viven juntas, tres hermanos en una casa, cuatro amigos que comparten piso desde hace seis años…,tienen una relación con afectividad, compromiso y convivencia igual que puedan tener dos homosexuales. Sin embargo, se ven privadas de las ventajas legales del matrimonio gay porque no practican sexo entre ellos. El matrimonio gay en realidad premia a los practicantes de cierto tipo de sexo, privilegiándoles sobre otras convivencias afectivas y estables. Es evidente la diferencia con el matrimonio común, que premia la complementariedad hombre-mujer estable y está abierta a la generación y crianza de los hijos.

      6.- Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con los polígamos… y con cualquier otra combinación numérica. Al contrario que el matrimonio homosexual, que nunca ha sido aceptado por ninguna civilización, la poligamia tiene una larga tradición en numerosos países y sociedades, incluso en nuestros días. Si casamos a dos hombres, ¿con qué argumentos impediremos a nuestros ciudadanos islámicos o de origen subsahariano que no se casen con dos o más mujeres? ¿Puede un emigrante pedir por reagrupación familiar que vengan sus tres esposas? Al menos, las uniones polígamas tradicionales tienen hijos y suelen ser estables, lo cual es un bien social. ¿Con qué argumento los defensores del matrimonio gay lo impedirían? En los ambientes homosexuales lo que ya se pide es la aprobación de la poligamia bisexual. Un famoso escritor lo ejemplificaba en un número de la revista homosexualista Zero: un amigo suyo está casado con una mujer, madre de sus hijos, y la quiere; pero es homosexual, y tiene una relación con un hombre. ¿Por qué esconderlo? ¿Por qué no casarse todos entre ellos? Así, los niños tendrían dos papás, que siempre es mejor que uno. Cuando el matrimonio deja de ser lo que es (un hombre y una mujer unidos en un acto de amor que puede generar nuevas vidas), entonces puede re-definirse para ser cualquier cosa.

      7.-Legalizar el matrimonio gay debilita al matrimonio heterosexual, igual que la moneda falsa debilita la moneda verdadera. Muchas personas piensan que no les afecta en nada que los homosexuales se casen. Es lo mismo que pensar: “no me afecta en nada que haya gente que haga circular falsos billetes de 100 euros, yo soy honrado y no los usaría, de hecho casi nunca veo billetes de 100 euros”. Sin embargo, es evidente que la circulación de moneda falsa nos afecta a todos, porque se pierde confianza en la moneda, la gente la usa con reticencias y prefiere usar otras monedas (dólares, por ejemplo) o no comerciar o no aceptar ciertos billetes y al final la economía de todos se resiente porque todo es más costoso. Lo mismo pasa cuando se hace circular un matrimonio falso como si fuese matrimonio. En los países nórdicos, donde a las uniones se les equipara al matrimonio, la mitad de los niños nacen fuera del matrimonio. Al darle a la unión homosexual la vitola de matrimonio se da el mensaje a la sociedad de que en realidad casarse no significa nada ni se contrae ninguna responsabilidad ante los hijos. Como consecuencia la gente no se casa y su compromiso es débil. Igual que la moneda falsa crea desconfianza en el sistema económico, el matrimonio falso crea desconfianza en el compromiso inter-personal y social. Una sociedad basada en la desconfianza, la desvinculación y la falta de compromiso nunca funcionará tan bien como una basada en familias estables, comprometidas de por vida por el bienestar de los cónyuges, hijos y parientes.

      8.- En realidad, pocos homosexuales se casan; el objetivo del movimiento gay es destruir el matrimonio heterosexual. Lo han reconocido muchas veces los líderes homosexuales en España y en el resto del mundo. En realidad muy pocos de ellos quieren “casarse”. Pero el movimiento del homosexualismo político se vuelca en la exigencia del matrimonio para cambiar la sociedad y eliminar una institución (el matrimonio monógamo y de por vida) en la que no creen. “Luchar por el matrimonio del mismo sexo y sus beneficios y entonces, una vez garantizado, redefinir la institución del matrimonio completamente, pedir el derecho de casarse no como una forma de adherirse a los códigos morales de la sociedad sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica. […] La acción más subversiva que pueden emprender los gays y lesbianas […] es transformar por completo la noción de familia” [Michael Signorile, activista homosexual y escritor, citado en Crisis Magazine, 8 de enero de 2004] . El activismo homosexual no quiere formar “familias como las demás”. Más bien, quiere llegar a que todas las familias sean como las suyas, para lo cual la clave es desmontar “conceptos arcaicos y caducos como fidelidad, monogamia, compromiso, fecundidad, paternidad/maternidad”, etc.

      9.- Legalizar el matrimonio homosexual significa legalizar la entrega de niños a homosexuales. Hay gente que dice “yo veo bien que los gays se casen pero no que adopten niños”. Es un error pensar que se va a legalizar el matrimonio sin la adopción: si se legaliza el matrimonio incluirá siempre la adopción. Quien apoye una cosa estará apoyando, quiera o no, la otra porque nuestro derecho permite adoptar conjuntamente a los cónyuges: una vez casados, ya son cónyuges, y podrán adoptar Aunque algunas lesbianas tienen hijos de anteriores relaciones o los han buscado (mediante inseminación artificial o con la cooperación de un hombre) la adopción se plantea para que los homosexuales que, obviamente, no tienen niños, accedan a la educación de niños que, obviamente, eran de parejas heterosexuales. La adopción de homosexuales tiene diversas desventajas para la sociedad que la permita, empezando por que la escasez de niños hace que se traigan de China, Rusia y otros países… que no van a dar niños a países donde los homosexuales adopten. Así, el deseo de una minoría ínfima va a dificultar a miles de matrimonios que quieren adoptar. Pero el punto clave es que un niño tiene derecho a un padre y una madre, derecho conculcado si se le entrega a dos hombres o a dos mujeres. Dos personas del mismo sexo no son idóneos para la cría y educación de los niños, que carecerían de referente paterno/masculino (si son dos lesbianas) o materno/femenino (si son dos homosexuales).

      10.- Legalizar el matrimonio homosexual significa poner toda la maquinaria educativa y mediática del Estado al servicio del homosexualismo político. Si el matrimonio gay es legal, se enseñará en las escuelas. Los libros de texto de los niños explicarán la doctrina que las asociaciones homosexualistas hayan indicado: que la homosexualidad es normal, que es bueno tener dos papás y dos mamás, que los niños deben experimentar con su sexualidad para descubrir qué sexo les atrae más y que las personas que se oponen a la homosexualidad (como los papás de los niños cristianos) son intolerantes. Por supuesto, cada serie de televisión tendrá su pareja de homosexuales o lesbianas con niños, conviviendo felices para ejemplo y edificación de tantos matrimonios con problemas. De hecho, hay en España centros de scouts y de ocio infantil que activamente difunden ya esta ideología.

      11.- Legalizar el matrimonio homosexual implicará a medio plazo multas y penas de cárcel para quien critique la actividad homosexual. En Suecia, donde hay uniones gay desde 1995 con adopción de niños desde 2002, se decretó pena de cárcel para un pastor luterano que se limitaba a predicar las palabras de San Pablo sobre la homosexualidad. Otro país donde criticar la homosexualidad ha significado multas y juicios es Canadá. El grado de respetabilidad de la relación gay (no ya de la persona, que obviamente es merecedora de respeto simplemente por ser persona) será extremo y su crítica punible. La libertad de expresión se verá recortada y probablemente también la libertad religiosa. Muchos de nuestros obispos y líderes cristianos acabarán en la cárcel.

      12.- La legalización del matrimonio homosexual provocará un descenso de la calidad de vida. Los homosexuales tienen menor esperanza de vida y son más propensos a sufrir conflictos psicológicos y a manifestar tendencias suicidas. Muchos homosexuales viven la homosexualidad como sufrimiento. Las mismas publicaciones gays muestran el alto índice de incidencia de desórdenes afectivos y de patologías conductuales entre el colectivo homosexual. El sida, con ser uno de los factores más importantes, no es, desde el punto de vista de la salud, el que más incide en la disminución de la esperanza de vida gay. La homosexualidad va generalmente acompañada de adicciones no saludables y de trastornos como ansias neuróticas y, en la edad más adulta, de soledad. La propuesta generalizada de la homosexualidad como opción de vida saludable originaría un incremento de los gastos sanitarios para toda la sociedad

      13.- Legalizando el matrimonio homosexual, España ensanchará su abismo con otras civilizaciones y la propia cultura occidental. Casar homosexuales y devaluar la familia no va a ayudar nada al diálogo Oriente-Occidente ni a mostrar las bondades de la democracia. Llamar “derechos humanos” al matrimonio homosexual va a servir para erosionar los verdaderos derechos humanos, para que el mundo no Occidental vea que Occidente impone una moral (o una inmoralidad, desde su punto de vista) no basada en la naturaleza común del ser humano sino en el individualismo, el materialismo y el hedonismo. Millones de musulmanes y de chinos (y la autoridad moral de Occidente) van a ser perjudicados por esta piedra en el camino de extender una auténtica democracia y derechos humanos para todos. Hay pues razones prácticas de convivencia internacional para que una sociedad responsable diga “no” al matrimonio entre homosexuales desde el respeto a estas personas.

      Ninguno de nuestros argumentos ha sido de índole religiosa. Permitir el matrimonio homosexual y la adopción de niños por homosexuales es atentar contra las familias y supone un grave daño a los niños y a la sociedad entera.

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      1. Tu primera intervención Esteban era más religiosa. Esta cambia la figura, y sobre esto te voy a decir que no conozco a un solo niño o niña educado por parejas del mismo sexo que haya salido dañado. Conozco varios niños, hoy jóvenes, adultos, madres de familia, padres de familia que han salido de familias homosexuales, y sabes? llevan una vida tan normal como la que probablemente llevamos los que hemos sido educados en familias heterosexuales.
        Conozco muchos gays que, sin embargo, han salido de familias “muy normales”. Esto es, desde mi punto de vista, nada determinante…pero reitero, respeto tu postura, aunque no la comparto.

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  3. Esteban Velarde

    Gracias por tu elocuente respuesta Monica, mi fotografía personal siempre me ha identificado en mi página de facebook, y no recuerdo una sola instancia donde transgredí tu integridad personal, ni arremetí “agresivamente”, lo que sí puedo decirte es que al igual que tú, me gusta defender lo que creo, apasionadamente.

    El tema del matrimonio gay y los abusos de sacerdotes “gay” o pederastas hacia niños y adolescentes es un tema difícil, somos todos humanamente imperfectos, no es así?

    El análisis que compartí aclara un punto clave, matrimonio es un sacramento entre un hombre y una mujer y con el propósito de procrear.

    Yo defiendo la vida, soy pro vida. La unión entre dos seres del mismo sexo vá directamente en contra de la vida, no se puede pedir peras al olmo…o sí?

    Hoy en día todo lo sintético, transgénico, artificial, y descartable está de moda, pero mira dónde hemos llegado como raza humana..estamos casi sobrepasando el punto donde la balanza se irá al otro lado…y esto incluye el tema de matrimonios de parejas del mismo sexo. Simplemente no es natural, mi pregunta es por qué indoctrinar a nuestros hijos sobre un estilo de vida alternativo que no tiene pies ni cabeza, pero si tiene corazón?

    El amor es amor, pero el matar por amor no es algo bueno…lo mismo ocurre cuando arremetes contra la sagrada estructura de una familia y le quitas el núcleo.

    Invoco el repeto a todos los seres humanos, pero imploro el no perder soga y cabrito intentando estar políticamente correctos.

    Hasta pronto!

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  4. Esteban Velarde

    Buenos días Monica,

    Comparto un análisis sobre la opinión contraria, espero que esta vez no lo tomes personalmente y me elimines como de tu página de facebook por estar en desacuerdo al respecto. Recordemos que en una democracia todos tienen la libertad de expresar su opinión libremente y nadie tiene la última palabra, menos aún si eres un profesional de la comunicación responsable. Saludos, Esteban Velarde.

    Aquí va:

    No sé si ustedes se han parado a pensarlo: ¿Por qué la Iglesia se opone al “matrimonio” gay?

    A muchos les parece que el hacer posible que se casen dos hombres o dos mujeres es una medida de justicia. Si todos los ciudadanos tienen derecho a contraer matrimonio, ¿por qué no los homosexuales? Si las familias suelen organizarse en torno a dos personas que comparten su vida, ¿por qué esas dos personas han de ser siempre un hombre y una mujer? Si todo matrimonio puede procrear hijos o adoptarlos, ¿por qué privar a las parejas homosexuales de esa posibilidad?

    Sin embargo, la Iglesia, remontándose a la razón humana, a la Sagrada Escritura y a toda la tradición, sigue insistiendo: el matrimonio es la unión conyugal de un hombre y de una mujer, orientada a la ayuda mutua y a la procreación y educación de los hijos.

    En esta defensa a ultranza de la institución matrimonial, la Iglesia no “gana” nada. No obtiene ningún “beneficio”. No aumenta su poder, ni su influencia, ni tampoco incrementa la cantidad de donativos que pueda recibir. Al contrario, se expone al escarnio público por parte de algunos colectivos muy influyentes y al rechazo de sus posiciones por parte de sectores importantes de población. Si a pesar de este “coste”, la Iglesia sigue insistiendo en su mensaje, es que algo muy serio está en juego.

    En efecto, el matrimonio no es una institución meramente “convencional”; no es el resultado de un acuerdo o pacto social. Tiene un origen más profundo. Se basa en la voluntad creadora de Dios. Dios une al hombre y a la mujer para que formen “una sola carne” y puedan transmitir la vida humana: “Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra”. Es decir, el matrimonio es una institución natural, cuyo autor es, en última instancia, el mismo Dios. Jesucristo, al elevarlo a la dignidad de sacramento, no modifica la esencia del matrimonio; no crea un matrimonio nuevo, sólo para los católicos, frente al matrimonio natural, que sería para todos. El matrimonio sigue siendo el mismo, pero para los bautizados es, además, sacramento.

    Lo que está en juego, en este caso como en cualquier otro en el que la Iglesia alza la voz, es el respeto a la dignidad de la persona humana y a la verdad sobre el hombre. El sujeto de derechos es la persona, no una peculiar orientación sexual. El matrimonio no es cualquier cosa; no es cualquier tipo de asociación entre dos personas que se quieren, sino que es la íntima comunidad conyugal de vida y amor abierta a la transmisión de la vida; comunidad conyugal y fecunda que sólo puede establecerse entre hombre y mujer. Por otra parte, no se puede privar a los niños del derecho a tener padre y madre, del derecho a nacer del amor fecundo de un hombre y de una mujer, del derecho a una referencia masculina y femenina en sus años de crecimiento.

    ¿Por qué la Iglesia se opone al “matrimonio” gay? La única razón que encuentro es porque le “duele” el hombre. Le preocupa lo que vaya a ser de él. En definitiva, no se lava las manos ante la suerte de lo humano. Aunque esta defensa sea incomprendida y acarree críticas. En el futuro, se le dará la razón. ¡No lo duden!

    Para profundizar en el tema:

    ¿Puede llamarse “matrimonio” a una unión homosexual?
    Opinión de Fernando Cavanillas de Blas

    A la unión legal de un hombre con una mujer (sexos diferentes) se le llama Matrimonio. Los contrayentes adquieren la condición de Familia y de esta manera perpetúan la especie humana por medio de la procreación.

    Es pues la Familia, la célula básica y el soporte vital de nuestra sociedad. La palabra Matrimonio viene del Latín Matrimonium, que en su esencia quiere decir o significa : oficio ó condición de la mujer (Madre). Esta claro que el oficio ó condición femenina se fundamenta en la posesión de Matriz. La Matriz ( útero) es un órgano reproductor muy especializado en los mamíferos y con el que la mujer procrea.

    Por lo tanto, la unión de dos hombres (con sexos iguales y que no pueden procrear entre si) nunca puede ser Matrimonio por rotunda imposibilidad física y biológica, ya que ninguno de los dos contrayentes posee matriz.

    La posesión de la matriz, es pues el condicionante fundamental que se da para que pueda constituirse un verdadero Matrimonio, desde el punto de vista Físico, Biológico y Etimológico.

    Es pues necesario inventar una palabra que aclare y
    diferencie esta diversidad , pues actualmente no existe ninguna en el Diccionario. De esta manera se solucionara y resolverá para siempre la actual situación extremadamente conflictiva que estamos viviendo. Se puede llamar “gaymonio” a la unión de personas varones y que naturalmente no poseen matriz.

    “Gaymonio” seria una expresión, para mi muy adecuada, a
    la nueva situación legal de estas parejas masculinas ( a las que yo por otra parte, respeto absolutamente).En el caso de ser dos mujeres (con matrices, pero que no logran
    realizar su condición de posibles madres, al no poder fertilizar sus matrices entre si ) se podría llamar “Lesbimonio” (parejas que igualmente gozan de toda mi consideración ).

    Y ya nadie, se vería ofendido por llamar Matrimonio a lo que hablando con propiedad, nunca ha sido, es, ni puede ser.

    El Principio de no contradicción de Aristóteles dice claramente: una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo lo que es. Y el Matrimonio , no puede ser al mismo tiempo clara y rotundamente lo que no es.

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    1. Esteban, no conocía tu nombre, nunca lo dijiste, sólo te diste a conocer como Medusa, una de las razones por las que te eliminé del Facebook, pero no la principal sin duda. La razón que me llevó a hacerlo fue que sentí que ingresaste a un terreno personal en el que todo con lo que no estabas de acuerdo, era motivo de crítica dura, agresión, etc. Lo sentí muy rudo de tu parte. Por política y principio, no suelo bloquear a nadie y menos eliminar comentarios aunque sean adversos, es más, me divierten y alientan; pero cuando éstos incurren en agresiones personales, lo hago, creo que es natural.
      Me gusta mucho tu postura porque esta vez es respetuosa como debe ser siempre, y te agradezco. La respeto absolutamente, pero no la comparto del todo. Solo mira desde un prisma y la vida tampoco es así. Creo que el amor de Cristo (para seguir en tu línea) supera lo que diga la propia iglesia, y no creo que el amor de dos personas del mismo sexo sea negado por Dios ni acá en el mundo terrenal ni allá en el cielo o vida eterna. No puede serlo.
      Que no se llame matrimonio, de acuerdo, pero es lo de menos. Que no puedan educar a un niño o niña? qué lo impide? la iglesia, por Dios!…la iglesia ha hecho muchas cosillas con niños que seguro no tendrían aprobación de Dios. Pero ese es otro cuento…Tiene absoluta moral para referirse a ello? Las parejas homosexuales que adoptan niños no lo hacen para abusar de ellos…y si fuera que se dan casos, yo no lo aprobaría obviamente…en todo caso, esa condición sexual no significa nada, o significa tanto o lo mismo que una pareja de hombre mujer. Puede ser tan enferma como la heterosexual….en todo caso, apruebo tu comentario y te doy la bienvenida, pero te pido, que no entres a un nivel personal, y menos de agresiones o similares. Un saludo y bienvenido a mi blog.

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