Senos: vida, pasión y muerte (Los Tiempos, 2011)


Hace ocho años Mónica era la atracción de la gente. Caminaba en una concurrida y “jailona” avenida de Miami; travestis de dos metros, autos de lujo, limosinas de famosos, rubias esculturales, gente estrafalaria; pero nadie llamaba tanto la atención como lo hacía ella: caminaba con medio seno al aire dando de lactar a su bebé de nueve meses que agotado y hambriento le pedía auxilio.

Un adulto mayor codeaba a su esposa y le decía “look”, señalando a la mujer que amamantaba al pequeño, ambos ancianos la miraron extrañados como si la imagen fuera la cosa más extraordinaria que jamás habían visto. Y alrededor,  negros vestidos de mujeres y  gringas tomadas de la mano con los senos al aire y el  derroche de ridiculez y extravagancia.

Los viejitos quizás recién comprendieron que no hay en este mundo algo tan maravilloso como amamantar a un hijo, privilegio de fémina, bendición de Dios.

Una señorita paraguaya de apellido Riquelme se hizo famosa y pudo obtener muchos dólares cuando en el mundial de Sudáfrica apareció con las tetas al aire. Medio mundo admiró sus cualidades que se batían al aire animando a su equipo. El celular que llevaba en medio ni se movía de tan firme que estaba entre las dos esferas de su pecho.

Dos nenas morenas de perfil incaico, se disputan la fama en esta Copa América. Las peruanas esperan similar futuro que la paraguaya y muestran sus encantos delanteros como arma de conquista.

No hay micro que no tenga una pelada con dos destacables que enseñar; están en Condorito, Marca, Motores, Vanidades y cuanta revista hay. Ahora salen en avisos televisivos a las 8:00 y a las 15:00. Y es que los senos son, sin lugar a dudas,  el mayor símbolo de belleza, sensualidad,  sexualidad,  feminidad y machismo que la humanidad haya podido idolatrar.

¡Fuente de vida, inspiración sexual, como los senos no hay!

Los senos también traen muerte. El cáncer de mama es la segunda causa de muerte en el mundo, incluso en Bolivia. El nombre y el deseo se transforman: de tetas pasan a senos, de senos a mamas y el símbolo sexual, el símbolo materno, la marca de mujer se enfrenta a un cáncer de mama y te sentencia de muerte.

La anterior semana, el Hospital Viedma a través del médico Jimmy Montaño, trajo a un oncólogo experto en mama. Dunstan Espinoza es cochabambino, estudió en San Simón y salió a hacer su especialidad a Chile donde se destacó como el mejor estudiante de su clase. Los chilenos lo premiaron –como es lógico en países inteligentes- y le rompieron el boleto aéreo de vuelta.  Desde entonces,  aporta a la salud de las chilenas…

Espinoza aceptó la invitación de su colega para que atienda de forma gratuita; repito, gratuita.  Atendió a más de 360 mujeres de las cuales aproximadamente 30 salieron desahuciadas: el cáncer les ha ganado la batalla, morirán dejando hijos y esposo a quienes les será muy duro entender  porqué  “la mamá se fue”.

Conocí a Dunstan porque yo soy una más del montón, del enorme y gran montón de mujeres que vive al límite de la verdad. Un tipo sencillo, amable, con acento chileno. Nunca supo que mientras él diagnosticaba, operaba y alentaba a las pacientes, el doctor Montaño ocultaba en el bolsillo de su mandil blanco una carta del Servicio Departamental de Salud SEDES, en la que se llamaba la  atención al Hospital por haber permitido que un “médico extranjero” sin autorización del SEDES, venga, atienda y opere a esas mujeres con diagnóstico de horror.

Lo supe porque estuve en medio, lo cuento porque soy periodista, lo repudio porque soy mujer, lo detesto porque entiendo que somos cientos, miles con el problema, porque me duele saber que al menos 30 madres podrían haber salvado sus vidas si un “médico extranjero”  que opera gratis, hubiera venido hace 1, 2 o 10 años, no sé.

Mi reclamo no es  hacia los médicos bolivianos que también hacen su parte, porque los hay excelentes y muy humanos, pero en este mundo hay espacio para todos, más cuando el cáncer de mama debiera ser un asunto de salud pública.

Pensé que con “profesionales” comprometidos con el proceso de cambio, estas demostraciones de mezquindad e intolerancia se habían erradicado de nuestro medio, pero están tan vigentes que se registran en un papel con sello de oficina pública constituyendo una macabra vergüenza para una sociedad que se nos muere de incapacidad y de cáncer de mama.

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2 comentarios en “Senos: vida, pasión y muerte (Los Tiempos, 2011)

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