Esta Nochebuena (Los Tiempos, 2011)


Quiero confesar que cada año que pasa la Navidad me gusta menos, definitivamente. Me cuesta “sacar las patas” de donde las metí hace ya varios años cuando mis hijos estaban más pequeños y los llenaba de juguetes y tonterías, incluida la fantasía “inofensiva” del Papa Noel. Este año no vendrá porque  hemos decidido que el único  “invitado” será el Niño Dios, un ser bastante menos construido que el que solía venir cada año.

Quiero disfrutar esta Nochebuena.

Prometo no estar agotada después de haber correteado varios días buscando ingredientes  y cosas raras para la cena. No lo haré porque quiero que sea algo bastante más sencillo y que no me agobie para poder disfrutar la misa y esperar las doce. Quiero pensar en miles de familias que apenas podrán compartir… no sé, ¿un pan dulce, una sopa, un pollo en el mejor de los casos? O quizá nada. No quiero olvidarme de ellos para no pecar de grosera.

Esta Noche Buena quiero que los regalos -qué ojalá sean bien pocos- sean lo menos importante. Es mas, no quisiera que haya regalos en realidad, sólo abrazos, cariños, una linda charla, unos momentos de recuerdos y paz…detesto los regalos porque la mayoría vienen con olor a obligación; y una vez más no quiero olvidarme de tantas personas que no recibirán uno y que tampoco podrán obsequiarlo.

Esta Noche Buena adornaré mi mesa con ramas de pino fresco, unas velas y mis tradicionales servilletas rojas, ¿qué más puedo querer? Tengo la mesa, la familia, conseguiré las ramas y compraré las velas. ¿Qué más necesito, cuánto más adorno, para qué?

Esta Noche Buena quisiera desempolvar nuestra Biblia y escoger algunas lecturas para compartir en familia…quisiera poder explicarles a mis hijos el verdadero sentido de la Navidad. Inventar una historia sobre el perdón, la reconciliación, el renacer de cada uno de nosotros, esa oportunidad que tenemos todos para ser más humanos; hablarles de la entrega, la solidaridad y demás principios y valores que en estos tiempos y durante el año  no son ni tan principios ni tan valores.

Esta Noche Buena quisiera estar con mis hermanos y solo disfrutar, reírnos de la vida como antes lo hacíamos, con las cómicas actuaciones de él y la sonrisa china de ella y mi madre en medio, dichosa de tenernos a los tres. Tiempos en los que muchas cosas eran distintas pero hermosas pese a que eran tan pocas cosas.

Quiero ver a mis viejos y creer que la próxima Navidad volverán a estar ahí y que la próxima también y siempre ahí; su ausencia –no cabe duda- cambiaría el sentido de todo.

Quisiera mirar a mis vecinos y darles un abrazo porque siento que compartir la misma cuadra, el mismo paisaje y el mismo canto de los pájaros madrugadores no es poco en estos tiempos en que la rutina y la indiferencia asesinan sociedades.

Esta noche Buena quiero creer más en ti Señor,  en ti amigo, hermano, en ti vecino, y quiero creer en mí también. Creer en que las bendiciones nos van a hacer mejores personas: más tolerantes, más sensibles, más vulnerables, más y mejores seres humanos.

Esta Nochebuena quiero que me impresione la homilía del Sacerdote, que me duela la soledad del hombre, que me impacte el niño trabajador, que me destroce la abuela que pide limosna en la puerta de la iglesia, que me mate el sufrimiento de la mujer que intenta vender chocolates afuera del shopping…no quiero ser indiferente, no puedo serlo…!Dios, no dejes que eso pase!

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