Don Raúl (Los Tiempos, 2011)


“Dicen que van a traer  a un viejito para que nos dé clases de radio” me dijo en estado de llenura (ignorancia) una estudiante de comunicación. Era un curso de unos quince jóvenes universitarios que esperaban saber quién sería el próximo valiente que les enseñara a hacer radio. Les habían dicho que probablemente sería don Raúl Cardona; no sabían exactamente quién era solo que era un viejito, lo cual hablaba muy claramente de su terrible empacho.

Les conté que ese viejito era un maestro en todo el sentido de la palabra y que si no aprovechaban su experiencia serían unos giles. Gil fui yo que tuve como docente a otro grande: don Adolfo Cáceres y hoy me arrepiento de no haberle puesto más atención, sin duda escribiría bien. Años más tarde, las exigencias profesionales me pusieron en manos un manual de redacción de don Adolfo y me di cuenta de lo que desaproveché al tenerlo todo un semestre a mi lado. Les dije a mis estudiantes que no cometieran el mismo error y que le “sacaran el jugo a ese viejito”…a ese maestro.

Con don Raúl compartimos canal muchos años, seis o siete, no sé. Compartimos estudio de grabación y programa incluso. Experiencias maravillosas porque pude ver de cerca cómo trabajaba ese caballero a quien la comunicación le entraba y salía por los poros como el aire por los pulmones a cualquier mortal.

A las cenas de Navidad que el canal organizaba don Raúl nunca faltaba. Le gustaba sentarse con los operadores. Se tomaba sus traguitos y era feliz escuchando y hablando, siempre con esa sonrisa casi angelical.

De su privilegiada memoria con nombres de cantantes y títulos de canciones no voy a hablar porque no hace falta, pero sí de cómo era el comunicador detrás de  cámaras y micrófonos: Serio y ordenado, es mas, muy disciplinado y metódico en  el trabajo. No le gustaba improvisar, todo lo escribía, no sé por qué pues conocimiento le sobraba, quizá porque era parte de esa escuela en la que todo era hecho así: lo que se decía era porque estaba escrito.

Esto es lo que no entienden los  pseudo comunicadores que hoy tenemos en las radios, sobre todo de Frecuencia Modulada. Ellos deben saber que don Raúl traía sus escritos a máquina en hojas oficio y todo, todo era estudiado, al menos planificado. La improvisación no era lo suyo; prefería proceder como la ley, la teoría lo indican.

Alguna vez llamó a mi casa preguntando por mi marido…su voz y su forma de hablar  me seducían. Dicen que partió con 81 años, de no creerlo pues se mantenía muy bien, aparte de cultivar una voz de guapo veinteañero.

Sabía hablar, sabía conquistar, sabía decir las cosas, sabía lo que le gustaba a su audiencia quien lo siguió hasta el final. Sabía cautivar generaciones. Sabía hacer comunicación.

Hace poco don Raúl y mi marido se vieron en la calle…con cariño le dijo que leía mis artículos los cuales de seguro eran dirigidos por Álvaro (incluso pensaba que era mi esposo quien los escribía). No me gustó mucho la apreciación, pero tampoco me disgustó del todo…algo de cuero ya he sacado en lo que a ese tema respecta.

Pero volvamos al punto. Hoy la radio FM está copada por charlatanes que al margen de su oficio de improvisadores, no tienen ni voz ni estilo ni seducen ni enamoran, ni siquiera gustan. Tampoco saben “hablarlo el castellano” por lo que escuchándoles no nos queda más que decir “Qué tiempos aquellos”…fueron los tiempos de don Raúl Cardona.

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