Papel higiénico (Los Tiempos, 2010)


Los bolivianos hemos olvidado que la Constitución Política del Estado aprobada de manera ilegal en Oruro ha costado muertos. Así como la democracia y tantas otras reivindicaciones sociales, esta Constitución tiene sus muertos encima. Pero al fin, muertos son muertos, y a más de los familiares que los lloran por siempre, nadie más los recuerda.

Esta Carta Magna manchada con sangre, se ha convertido, como alguien dijo,  en papel higiénico; ha sido interpretada como mejor ha convenido; en consecuencia, violada cuantas veces han sido necesarias. Hoy, en el marco de la normativa legal que hace a la educación, se puede comprobar al menos tres violaciones más.

El artículo 80 de la CPE establece que “La educación estará orientada a la formación individual y colectiva; al desarrollo de competencias, aptitudes y habilidades físicas e intelectuales que vincule la teoría con la práctica productiva; a la conservación y protección del medio ambiente, la biodiversidad y el territorio para el vivir bien”.

El artículo 91 en su parte segunda dice: “…tiene por misión la formación integral de recursos humanos con alta calificación y competencia profesional…”

Tres hechos dan cuenta de la flagrante violación a estos articulados: Primero, los maestros en un ampliado efectuado hace pocas semanas han decidido rechazar la implementación de la educación por competencias violentando con esto el artículo 80, y mantener el sistema caduco y fracasado de la formación por objetivos de aprendizaje.

Segundo, los padres de familia han denunciado a las escuelas que mandaron tareas para la vacación a sus agotados hijos. Esto nos parece una clara y patética muestra de lo fácil que es imponer disposiciones legales de impresionante retórica basada en la ideología del lenguaje y pretender imponer la supremacía del poder político haciendo uso de la razón instrumental, sin que medie, al menos, el menor esfuerzo para sensibilizar e informar sobre los fundamentos teóricos de la ley y del alcance de su aplicación.

Con esto quiero decir que el gobierno, una vez impuesta su Ley, ha hecho nada para que los ciudadanos, entre ellos maestros, padres y el propio Presidente, comprendamos el qué, el para qué y el por qué.

El tercer hecho tiene que ver con la caprichosa, despiadada y anti ambientalista postura del Presidente Evo quien, pese a reclamos y peticiones de los (auténticos) pueblos originarios, ha decidido “abrirse” caminos, asfaltarlos y llegar a donde él quiera.

¿Dónde estaban los maestros cuando se analizaba y discutía el modelo del currículo por competencias? ¿Dónde estaban los padres cuando se escribía “recursos humanos con alta calificación y competencia profesional”? ¿Dónde estaba el presidente Evo cuando se escribía “conservación y protección del medio ambiente, la biodiversidad y el territorio para el vivir bien?  ¿Qué derecho los asiste para oponerse?

Los maestros, velando su mediocridad a costa de la incompetencia de sus pupilos, se resisten al cambio…porque si de cambio queremos hablar, hablemos de educación. El cambio no está en colocar un presidente disfrazado de indígena, el cambio no está en las estrategias envolventes de un vicepresidente, el verdadero cambio se gesta en las aulas donde los maestros tienen gran responsabilidad, incluso el deber de hacer que los padres sean solo padres y no decidan por ellos cuestiones de las que poco o nada entienden.

¿Qué hace un padre denunciando al maestro porque éste le dio tareas a su hijo? Señores del Ministerio de Educación, no avalen leyes que no entienden, que no pueden hacer cumplir, o al menos instruyan a sus inferiores que lean la Ley para que no la violen. No actúen como irracionales y pobretones dictadores; como pedagogos que deben ser, explíquennos las razones técnicas de por qué no se debe dar tareas en vacación. Les pregunto ¿dónde irán los fondos recaudados por incumplir la normativa? quizá, ¿al departamento de Competitividad?

A mis hijos les dieron un cerro de tareas y no pienso denunciar a nadie, es más, enviaré una carta de felicitación y agradecimiento al colegio y adjuntaré el cuento que escribió mi hijo de 6 anos sobre “bop Esponga”, seguro arrancará una sonrisa en el Director y un sentimiento de satisfacción a su maestra. ¡Y dejémonos de tonteras!

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