Miradas que definen perfiles de hombre (enero, 2014)


Una de las cualidades del homosexual es que generalmente, sus evidentes problemas de relacionamiento con las mujeres no interfieren su capacidad de hacer amistad o entablar una relación de trabajo con ellas. Alguna vez escuché decir que el mejor amigo de una mujer es un hombre homosexual. Se llevan muy bien, las entienden, las miran, las escuchan, las valoran y es posible que hasta las admiren; es decir, son muy machos para establecer una relación de amistad y/o  profesional con una fémina. Los motivos no son asunto de esta reflexión, solo sé que lo hacen y eso basta y sobra.

Hay varones heterosexuales –como el que cautivó mi atención distraída en un avión–  que a diferencia del grupo de los homosexuales, tienen muchos problemas para relacionarse con una mujer porque creen que somos objetos de exhibición: que estamos hechas solo para que nos miren, ja!!!! Mirar es poco, considerando que hay miradas tiernas, amables, de odio, de amor, de pasión, de entrega, de compasión, de frivolidad, de indiferencia, etc.

Estos hombres tienen mirada desesperada, como que en una sola mirada quieren abarcar lo que cualquier otro mortal haría de a poco, con disimulo, con elegancia, bajo el arte de la seducción asiática, con la inteligencia del hombre culto, con el carisma del hombre tierno, con la sagacidad del hombre hombre.

No, estos con una sola mirada quieren poseerte, invadirte, abrirte y meterse dentro. Tienen un aire de macho cohibido, frustrado y reprimido. Así se veía este pobre hombre del avión cuyo  cerebro creyó que la mujer que estaba en frente era senos y nalgas….y se la comió…con la mirada.

Cuando llegamos a destino y todos -al unísono- desabrochamos nuestros cinturones de seguridad apenas el tripulante nos indicaba que no lo hiciéramos, pude ver que el señor de la mirada desesperada y reprimida, tenía el anillo de matrimonio más grande y brillante que su cerebro…podría hasta creer que superaba en tamaño a la cabeza de su pene.

Hay otro grupo de heterosexuales que es el que más llama mi atención: incapaz, absolutamente incapaz de generar relación con las mujeres, excepto con su progenitora. Con todas las demás, no puede, no puede.

Su perfil es tan fácil de reconocer por patológico tanto como  por penoso. Estos son algunos síntomas del que he denominado el síndrome del macho marica:

  • Se las da de muy inteligente.
  • Se las da culto, casi alcanza categoría de sabio.
  • Suele hablar mucho de sus capacidades.
  • Cuenta sus hazañas con gran entusiasmo y volumen, como para que la mujer a la que “ignora” escuche todo.
  • Solo habla con hombres, aunque en la mesa esté repleta de mujeres. Las evitará, las ignorará.
  • Difícilmente mira de frente a una mujer; lo hará cuando ella esté de espaldas a él.
  • Tiembla ante una mujer inteligente.
  • Tiembla más ante una mujer con personalidad.
  • Sufre ante una mujer bonita.
  • Siente morir ante una mujer inteligente, con personalidad y bonita.
  • Si ha logrado casarse, es muy probable que la esposa no cumpla con los tres “defectos” anteriores.

En definitiva, este hombre es lo más triste que existe en la tierra. Pertenece a la categoría de macho marica, entendiendo por marica lo actitudinal, lo social que refiere cobardía, incapacidad, impedimento de hacer algo; y que nada tiene que ver con la inclinación o preferencia sexual.

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