No estamos bien (publicación especial de Los Tiempos)


Conocer que en el Departamento de Cochabamba, solo el 56,3% de los niños entre 5 y 18 años asiste a una unidad educativa, no comulga con el mandato constitucional, por el contrario, revela la falta de políticas educativas que pongan de relieve la educación, medidas que debieran comenzar con un porcentaje altamente satisfactorio en la cobertura, por no decir del ciento por ciento.

El 28,2 % de los hogares encuestados cuenta con integrantes que no han culminado Primaria. Todas las reformas educativas incluida la 1565 priorizaron el primer nivel de la educación pero, como se observa,  no cumplieron la meta. Este dato, por su parte, es causa lógica de ese 33,1 % de familias cochabambinas que  tienen miembros adultos que no han terminado la Secundaria. Como consecuencia, se puede prever, entonces, que las cifras sean menos alentadoras en la formación superior. ¡No lo estamos haciendo bien!

Un 20 %  de la población en edad escolar, asiste a una escuela fuera de su Municipio. Preocupa porque revela la falta de establecimientos educativos y/o las condiciones inadecuadas de los existentes en el Municipio. Con esta realidad, se apuntan  situaciones de vulnerabilidad a las que están expuestos los estudiantes  quienes  deben recorrer distancias importantes, y el presupuesto que se obligan a destinar las familias para cubrir los costos de transporte.

Este dato guarda relación con el nivel de satisfacción de la calidad educativa. El estudio revela que apenas el 5,8%  de los encuestados está muy satisfecho y solo el 37,6 %  satisfecho con el servicio educativo. Por supuesto, no deja de preocupar aquel 15 % de la población que se cuenta entre indiferente e insatisfecha, cifra que podría significar complicidad en la mala calidad de la educación o, al menos, poco beneficiosa para decidir acciones de hecho. La educación debería ser prioridad para la sociedad civil, solo así será capaz de provocar la movilización de procesos de mejoramiento de la calidad. Es un error derivarle la responsabilidad a la cartera de Educación o al mismo Presidente; por esto, aunque el porcentaje sea aparentemente poco significativo (6,9%), es poco auspicioso que existan familias indiferentes a la educación de su descendencia.

Es necesaria una política de desconcentración o democratización de la calidad educativa en el departamento; el derecho de acceder a una educación gratuita de calidad, no es beneficio de pocos ni de muchos, es de todos.

Anuncios

¿Quieres comentar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s