Feministas enseñan a golpear (publicado en Los Tiempos)


El matutino Página Siete da cuenta del Taller de Autodefensa en el que habrían participado 30 mujeres, esto en el marco del Encuentro de Mujeres Trabajadoras organizado por Mujeres Creando en la ciudad de La Paz.

El curso práctico tuvo el propósito de capacitar a estas féminas para que puedan defenderse de situaciones de violencia física. Mirar fijamente a los ojos del agresor, la importancia de un buen estado físico, la forma correcta de empuñar ambas manos y de colocar los dedos para no lesionarlos, y la actitud adecuada para no dejarse violentar fueron algunos contenidos del taller.

Seguiré creyendo que las sociedades deben apostar por la educación y la comunicación para vivir en paz y justicia. En varias oportunidades he dicho que Bolivia requiere más profesores y menos abogados porque las leyes solo advierten y sancionan; en cambio, la educación es el único medio para lograr verdaderas transformaciones. Es posible que además de romántica e ingenua, mi actitud sea poco práctica; pero, lo que no deja ninguna posibilidad a duda es creer que la violencia se combate con violencia.

¿Un taller para enseñar a defenderse de un hombre agresivo y pegador? Es pues resultado de esa postura equivocada que durante varias décadas han defendido los grupos feministas en procura de una igualdad entre hombres y mujeres.

Parece que no entendieran que no somos iguales; que no nos interesa ser iguales; que no es posible ser iguales; y que, entonces, tratar de evitar una agresión mirando feo al macho furioso, o pensar que en posición de boxeo se va a evitar que el agresor se arrepienta de propinarnos un puñete, un empujón o una pateadura, supera cualquier estupidez e ingenuidad, incluso la mía.

Tú me pegas, yo también; tú me agredes, yo igual; tú me das uno, yo te doy otro; tú me insultas, yo te escupo. Y en ese “defenderse porque somos iguales y tenemos los mismos derechos”, nuestros hijos aprenderán cómo habla y actúa un hombre, y nuestras hijas aprenderás cómo habla y actúa una mujer; y creerán que la violencia –componente de las relaciones en pareja– se combate con más violencia.

Aprenderán que la comunicación es una cuestión del “Whatsup” y del satélite T. Katari; que los golpes son parte del amor; que los puñetes bien dados son la clave del matrimonio y y que las miradas fijas son la mejor arma de defensa contra el hastío de la esposa.

Los gimnasios y los institutos de Kárate y Taekwondo estarán llenos de novios, parejas y matrimonios; los cursos prematrimoniales enseñarán defensa propia; y las escuelas implementarán lecciones de primeros auxilios además de cómo asistir a los padres cuando estén sacándose la mierda en actitud de “defensa propia”.

La violencia en contra de niños y mujeres en el país registra cifras alarmantes. La ONU-Mujeres reporta que Bolivia ocupa el primer lugar en violencia física contra las mujeres y que una mujer muere cada tres días, y que de cada cien, 64 son casos de feminicidio.

Otros datos recientes señalan que más de la mitad de las mujeres en Bolivia sufre violencia.

“Nos estamos acostumbrando a ver la violencia como algo que es cotidiano por lo que tenemos altos índices de insensibilidad por el dolor”, ha dicho el Defensor del Pueblo.

Esa insensibilidad se traduce en auspiciar cursitos que inducen a más violencia como arma de defensa, pues no otra cosa es enseñar a empuñar la mano para frenar a un pobre infeliz.

Archivemos la educación y la comunicación, y pongámonos en forma…!muy feminista!

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