Prohibir un beso (enero, 2014)

images[3]Espero mi destino. Lo hago junto a quien me acompaña hace 25 años. Tensión entre ambos. Es el viaje mío. Es lo incierto del  destino aunque bien se sepa la dirección del vuelo. Es la separación que suele ser triste. Es la edad de él y la mía que viene con miedos e inseguridades. Es… Seguir leyendo “Prohibir un beso (enero, 2014)”

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El señor de la esquina (diciembre, 2013)

Me provoca decir que estaba “sentadito”, ahí,  en un barandal del negocio de la esquina. Aparentaba estar tranquilo y feliz; pero transparentaba  ansiedad e inquietud, algo de nerviosismo. Sus ojos los tenía más abiertos que otras veces, su cabeza girada de un costado al otro como obedeciendo a esos radares atentos que algo o a alguien esperaban, sin duda Seguir leyendo “El señor de la esquina (diciembre, 2013)”

El resultado de la “violación” del carpintero (noviembre, 2013)

Cuando vi el producto, disculpé la violación. Siempre ocurre eso con este carpintero; su trabajo es bueno y hace que las víctimas circunstanciales olvidemos la demora, las mentiras, y todo lo demás.

DSC_1802El hoyo que fuera una parrilla con poco uso, ha sufrido una severa transformación: de servir de asador de carnes y chorizos pretexto para reunir a amigos, ha pasado a cobijar a decenas de libros. Hoy, espero, sea la excusa perfecta para que alrededor suyo disfrutemos de un mundo maravilloso que hay ahí dentro…

Hay algunos viejos, viejísimos, herencia del bioquímico sabio y enamoradizo. Me los heredó sin que él lo supiera. Son varias joyas, sus páginas todas manchadas, arrugadas, dobladas, escritas con letra menuda, subrayadas con lapicero rojo. No importa, son herencia de una mente brillante que jamás dejó de desafiar a la sabiduría. Me dejó –sin saberlo- libros sobre filosofía, metafísica, literatura y poesía. Hay verdaderas joyas como el de vestido verde que dice Poesías escogidas de Pablo Neruda, o El Aleph de Jorge Luis Borges, o El péndulo de Foucault de Umberto Eco, o una colección completa de filosofía…hay mucho que dejó el bioquímico anciano, ése que se enamoró de la mesera, ése que comía chocolates, ése que leía todo el tiempo, ése que intentó hablarle a mi hijo de cinco años sobre la creación de la vida y que ocupó varios años de la suya en enseñarle poesía a mi marido,  ése que fue un ejemplo de genio.

DSC_1887Por fin, lucen reunidos y organizados los de comunicación, libros que comencé a comprar hace 15 años cuando inicié mi carrera de docencia. Libros sobre cine, televisión, guionización, radio, opinión pública, periodismo, política y medios…de todo un poco, libros a los que le debo mucho, han pagado su precio lentamente porque el sueldo de docente apenas alcanza para comprar libros.

En el piso de abajo están los más nuevos y adorados…por el momento: los de educación y pedagogía…esos a los que “les doy como tarro”,  los que uso y reuso, a los que acudo siempre y siempre parecen interesantes…el más nuevo es un librito que me saca de las casillas: se llama Educación socio comunitaria y productiva, es de un señor que se llama David Mora, es de izquierda, de recontra izquierda…bueno en realidad es Chavista y todo lo que se ha hecho desde la derecha en términos de educación es cosa bárbara… lo leo con descansos, respiros y poniendo al viento mis humores…no todo es malo, eso seguro, pero requiere paciencia. Hay algunos que ameritan paciencia para poder avanzarlos…hay otros que te gritan ¡calma!, no tan rápido. Tengo dos de esos, uno apellida Tamayo y se llama Creación de la pedagogía nacional. El otro apellida Baptista Gumucio y se llama Atrevámonos a ser bolivianos.

Y más allá del estante pero más acá de mi corazón, están los de poesía, los que hablan del escribir, los que hablan de la palabra y su poder…viejos, no tan viejos y nuevos, comparten la misma repisa y esperan con ganas su tiempo.

Abajo, como para ser alcanzados fácilmente, están los cuentos y las novelas para principiantes. Son los que tienen dibujitos y forro de colores llamativos. Encontré una colección que acompañó las noches  de al menos dos años de nuestras vidas, nos turnábamos  mi marido y yo para leerle a nuestro hijo mayor. No se dormía si no le leíamos uno de esos cuentos de libro chiquitito. Poco faltó para aprendernos de memoria cada línea de El pajarito doctor, El pícaro zorro, Un viaje por el río, El baúl de Andrés, o El Bombero valiente…ése era el preferido. Ahí siguen esos…por siempre ojalá…

Y en la primera fila los de uso más frecuente pero que últimamente compiten con el internet. Unos gordos llamados diccionarios.  Diccionarios Inglés-Español, Quechua-Español, Francés-Español, antónimos y sinónimos, ortografía, esa ortografía la prostituta de la lengua, la que tiene sexualidad y todo….y otros. Y al centro de ese piso, varias Biblias entre ellas una especial, regalo de matrimonio, y otra también especial regalo de María Belén Espíndola y familia, y otra especial, regalo de mi madrina de primera comunión y otra especial que mis hijos han cargado todo el año en la mochila.

También hay novelas, género no muy querido en casa, pero ahí están por si algún momento sirvieran para distraer el alma. Hay varias de Ramón Rocha Monroy, un par de Gonzalo Lema, la última de Raúl Rivero, la famosa de Juan Claudio Lechín (La gula del picaflor), libro que hice leer a mis estudiantes de la UPB y que casi me costó la vida pues no faltó la mamá que se espantó cuando se enteró que su hija universitaria leía “pornografía”…..!ah! hablando de cochinadas, también está la trilogía de 50 sombras de Gray….y claro, Cortázar, García Márquez, el peruano de dientes grandes Vargas Llosa e Isabel Allende con su Amor, entre otros.

El hoyo exparrillero cementerio de carne gorda, hoy ha cobrado vida: tiene varias obras que aguardan pacientemente y otras no tanto, y que te miran y te dicen tócame, álzame, acaríciame, enamórate y luego vete y sé.

El otro día, comentábamos con mi amigo el abogado Marcelo Gonzáles Y. que cuál habría sido el secreto de una familia cuyos hijos, los tres, han destacado en la vida. Son tres hermanos conocidos por su casi abrumadora inteligencia y preparación. Marcelo me decía que él sabía cuál era el secreto: “libros tirados por toda la casa; hay que desparramar libros Mónica”, me decía. Por todo lado, deja libros, tus hijos los cogerán y leerán…ahí está la sabiduría, el secreto, insistía el amigo abogado.

Me reí medio en broma medio en serio, le creí y no le creí quiero decir. Le creí porque no puede haber trampa en eso, no le creí porque no es suficiente con desparramar libros por toda las casa para que tus hijos sean como quieres que sean….pero puede ser  y por eso insistí en cambiar el parrillero por un librero y poner esos títulos a la vista, al alcance de las manos y deseos  de mis hijos….te hice caso Marcelo, no del todo, porque el desorden no es lo mío.

Se ven hermosos todos reunidos, hacen una hermosa fiesta, una justa celebración. Me encantan, me enamoran, me seducen, me conquistan….y me han hecho olvidar la violación del carpintero.

Me “violó” un carpintero (noviembre, 2013)

ADVERTENCIA: ESTA HISTORIA ESTÁ BASADA EN HECHOS REALES. LOS PROTAGONISTAS SOMOS REALES, LOS DIÁLOGOS TAMBIÉN….LAMENTABLEMENTE.

“Pero reíte”, me dice mi esposo por teléfono.

Yo guardo silencio y pienso – Cómo me puede decir que me ría si acabo de ser violada por un carpintero. Y exploto en ira, y me descargo con él, y le digo que no puede ser. El hombre –mi marido- se sigue riendo hasta que comprende que realmente estoy  molesta y decide guardar silencio, ese silencio sabio que sólo el varón casado conmigo sabe hacer. Seguir leyendo “Me “violó” un carpintero (noviembre, 2013)”

Turbulencias y potos de color (diciembre, 2013)

En el avión. “Dios acompáñanos, dejo mi vida en tus manos”, le dije al de arriba pensando en aquel vuelo de Aerocon que hace poco, demasiado creo, no terminó su faena con éxito; pensando en las llantas del TAM; en los trenes delanteros del BOA, y en demás caprichos del destino. “Ojalá el piloto sea del Lloyd”, siempre pienso para mí, inspiraban confianza y aterrizaban “suavito”. Seguir leyendo “Turbulencias y potos de color (diciembre, 2013)”

Cortázar y la pelotudez (febrero, 2014)

Subida en una escalera de pintor, como en el penúltimo peldaño tratando de desviar el capricho del temporal, detuve mi atención en dos libros negros y gordos que juntitos me invitaron a recordar que fue hace 16 años que Víctor Hugo nos los regaló. Había hojeado sus páginas amarillas, pero las obligaciones de la maternidad no me permitieron descubrir lo que había en su interior….y terminé por olvidarlos. Seguir leyendo “Cortázar y la pelotudez (febrero, 2014)”

“Evo no sabe leer” (Los Tiempos, enero 2014)

Estos días he escuchado decir que “Evo no sabe leer”. Mentira, Evo sí sabe leer, comprender y “vender” su mensaje; además, suena convincente; es mas, es convincente.

“En ocho años Evo no ha aprendido a leer”. Mentira. Este tiempo le ha permitido conocer de extremo a extremo el país, a su gente y sus demandas. Todo indica que Evo ha aprendido demasiado para las expectativas que muchos tenían: “El indio se cae en 6 meses”, ¿recuerda? Seguir leyendo ““Evo no sabe leer” (Los Tiempos, enero 2014)”

Miradas que definen perfiles de hombre (enero, 2014)

Una de las cualidades del homosexual es que generalmente, sus evidentes problemas de relacionamiento con las mujeres no interfieren su capacidad de hacer amistad o entablar una relación de trabajo con ellas. Alguna vez escuché decir que el mejor amigo de una mujer es un hombre homosexual. Se llevan muy bien, las entienden, las miran, las escuchan, las valoran y es posible que hasta las admiren; es decir, son muy machos para establecer una relación de amistad y/o  profesional con una fémina. Los motivos no son asunto de esta reflexión, solo sé que lo hacen y eso basta y sobra. Seguir leyendo “Miradas que definen perfiles de hombre (enero, 2014)”

¿Qué hacer? (Los Tiempos, enero 2014)

Sobra la crítica, faltan propuestas, dicen todos. A propósito,  acabo de leer la más reciente producción literaria del educador chuquisaqueño Eduardo F. Chumacero Carranza. Se trata de una guía práctica que contiene criterios útiles para mejorar la labor educativa. Es un libro dirigido a educadores; es decir, a maestros y a padres de familia, en consecuencia, puede ser bien empleado por líderes, sacerdotes, surfistas, cocineros y barrenderas. Es una obra para todos quienes ejercemos en algún momento de nuestras vidas, el rol de guías. Seguir leyendo “¿Qué hacer? (Los Tiempos, enero 2014)”

“Manitos a la cintura” (Los Tiempos, enero 2014)

En el mundo del modelaje criollo, no hay nada más falso, morboso y antiestético que el fotógrafo le pida a la diva “manitos a la cintura”. No sé si a ella le entusiasma, pero lo hace y el retrato si imprime con la bella en pose “perfecta”.

Son tiempos de “manitos a la cintura”. A diario se observa cómo los ciudadanos, obedientes a los apetitos de quienes pretenden retratar la realidad, posamos para el efecto, y seguimos patrones falsos, morbosos y antiestéticos. Seguir leyendo ““Manitos a la cintura” (Los Tiempos, enero 2014)”

Coautores de una perfecta caricatura (Los Tiempos, enero 2014)

La ley en Bolivia es una “cosa que no alcanza una forma aceptable de lo que pretende ser”; es decir, una caricatura. Tremenda caricatura que está lejos de alcanzar forma parecida al deber ser.

¿Por qué la ley en Bolivia no alcanza a ser lo que pretende ser y se queda en forma de caricatura o remedo? Seguir leyendo “Coautores de una perfecta caricatura (Los Tiempos, enero 2014)”