Confesiones de mujer

“Ni siquiera tiene ovarios”

Este episodio data de hace 38 años, cuando era una niña de tan solo 9. Estudiaba en el Instituto Americano…allá arriba, en los bloques de primaria.

Los dolores frecuentes hacían que mi madre me tuviera que recoger del colegio a media mañana. No faltó la profesora incrédula (o ignorante) que cansada de ver que cada mes me sacaban del colegio, le dijo a mi mamá: “pero ni siquiera tiene ovarios, señora”, como dando a entender que no creía que aquellos terribles dolores que me dejaban literalmente doblada, fueran verdad.

A los 9 años frecuentaba a aquellos médicos de señoras…toda una horrorosa experiencia.

“Ya se ha convertido en mujer”

Vivíamos en Puntiti Chico, mis padres habían comprado una granja de conejos. Mi cuarto daba al norte hacia la montaña; por la ventana disfrutaba de los sembradíos de claveles, ¡qué cosa linda! Más allá vivían unos amigos con quienes me divertía como hombre…aunque estaba a punto de “ser mujer” con tan solo 11 años.

Una tarde descubrí que mi calzón tenía manchas de sangre; por fin podría usar la pequeña toalla higiénica que mi mamá había comprado para cuando llegara el gran momento. Aún recuerdo la marca: Mini.

La vergüenza vendría al escuchar el silencio de los varones de la casa cuando mi madre, orgullosa de su hija, anunció que la Mónica “ya se había convertido en mujer” (Ahora sé que los varones nunca han podido con esto).

Temblando en el ecógrafo del Joaquín

A los 18, con mi madre de compañera, volvimos a un ginecólogo. 9 años de sufrir dolores; 9 años de no comprender qué pasaba.

Me harían mi primera ecografía transvaginal…llegaba a saltar de los nervios en la camilla del ecógrafo. Era evidente que en ese estado el Dr. Joaquín López no la haría…”vuelve mañana Mónica, todo estará bien”.

¿Para cuándo el bebé?

Qué tormento, donde íbamos nos preguntaban que para cuándo el bebé. Llevábamos 8 años juntos, 5 de enamorados, 3 de matrimonio y los hijos mana. Nadie podía imaginar el vía crucis que vivíamos. Tratamientos y más tratamientos, y nada. Cada menstruación era llanto, dolor y frustración.

Vamos a insistir con un in vitro, nos dijo el Joaquín. Accedimos sometiendo mi cuerpo a una estimulación ovárica dolorosa y arriesgada. Inyecciones diarias y demás para producir “huevos”, mientras más, mejor porque tendríamos más chance. Mi vientre creció considerablemente, costaba caminar.

7 meses en cama

Había dado positivo, estábamos embarazados pero no sería como lo imaginábamos.

Después de dos amenazas de aborto en el primer mes, el doctor me ordenó reposo absoluto. 60 días de sangrado, ictericia y dolores terribles que valieron la pena: nuestro bebé nacería a los 8 meses, todo un luchador de la vida.

Santiago es un milagro

El hijo mayor ya tenía 4 años y pedía hermanito. Nuevamente acudimos al médico en busca de tratamiento. El Joaquín nos mandó a pasear: “Vente después de 15 kilos menos, así no puedo hacerte ningún tratamiento”, me dijo.

A los dos meses, estaba volviendo con una prueba de embarazo que marcaba positivo. “Por favor doña Elvira, pásele esto al doctor y que me diga si estoy embarazada” (Yo no podía creer en aquella posibilidad).

¿Qué había pasado? En Santiago de Chile, un guía turístico me invitó a entrar a la Catedral donde estaba su virgen milagrosa, Santa Teresa. “Pídale lo que más desee, va a ver cómo se cumple”, me dijo. 10 meses después, Santiaguito llegaba al mundo en la Ecuador y Ayacucho.

Me liga, Dr.

Pasaron 3 años y puedo decir que Fabio también fue un milagro luego de saber mi condición. Nuestro último hijo sería la conclusión de un ciclo maravilloso; habíamos sido capaces de ser papás de 3 criaturitas hermosas. Con él, decidimos cerrar la fábrica que aunque medio floja, había producido.

El Joaquín no estaba convencido, mi posición fue contundente: “no tengo ni plata ni paciencia, o sea que me liga, doctor”. A los 32, por decisión propia, cerraba una etapa de ese “ser mujer”.

Furia hormonal…cada mes

Los últimos 7 años de mi vida he padecido con cada menstruación. Por supuesto que los varones no sospechan lo que afirmo, aunque no son ausentes a los cambios repentinos de humor de sus parejas.

Las hormonas nos juegan muy mal a las mujeres; nos ponen en una situación que ni nosotras nos entendemos. La hipersensibilidad a la que nos exponemos traducida en depresión y/o mal humor, nos juega mal, definitivamente. Tantas malas decisiones, tantos enojos absurdos son producto de no poder controlar esa furia hormonal mensual. Y por si fuera poco, lidiar con dolores físicos, hinchazones, cólicos y sangrados profusos que impiden llevar una vida normal.

Anemia, la consecuencia

4 años con anemia crónica producto de abundantes menstruaciones. Un mioma ubicado al centro del útero con sintomatología compleja es el culpable. “Ningún tratamiento va a curarla; su problema es ginecológico”, advirtieron los médicos.

Histerectomía inminente

“No sabes cómo duele la histerectomía, la cesárea es juego de niñas”…los comentarios hicieron que optara por un tratamiento hormonal que supuestamente frenaría los sangrados; el resultado, 25 días de hemorragia. La histerectomía era la única solución.

De ese modo, se cierra un ciclo, el último.

La pregunta es si ahora que ya no hay útero y por tanto menstruaciones, seguiré siendo mujer…voy a preguntarle a mi madre cuál es mi condición.

Acabé sin aquello que me había hecho mujer a los 11; aquello que me permitió convertirme en madre, finalmente, como me dijo una doctora el otro día “Señora, el útero solo sirve para tener hijos”. Caramba…no es tan fácil; se trata de una parte de ti a la que le debes tus mayores alegrías: yo tengo tres, tres chicos de 21, 17 y 14 y entiendo que sin esa parte, ellos no serían posible.

Escribo esto para naturalizar el fenómeno de la menstruación, un tema que provoca nervios, silencio e incluso risas en los varones; un tema que provoca vergüenzas en las mujeres; un tema del que se habla poco, casi nada. Un tema mito, un tema incómodo…y no sé por qué si al final las mujeres vivimos 4 décadas con ella, cada mes librando verdaderas batallas, lidiando con sus incomodidades día y noche.

Nada está hecho para comprender esto y las mujeres debemos simplemente adaptarnos a un mundo que se esfuerza en invisibilizarla cuando no ridiculizarla. Si tan solo comprendieran que gracias a ella podemos dar vida quizá seríamos más “amables”. Si tan solo se dieran cuenta cómo nos afecta, serían más pacientes y comprensibles a sus efectos.

Hay cosas que creo que deberían ser de otra forma, la menstruación, por ejemplo. Es inaudito que llegue antes de los 18; alguien debería decirle a la naturaleza que no sea tan ruda; ¿qué hace una niña lidiando con ser mujer cuando aún es niña? Pero también, ¿qué hace una cuarentona lidiando con la regla?

Ser mujer es un asunto que va más allá de poder menstruar; somos más que un efecto hormonal, más que un útero activo, más que una luna, somos también un sol, siempre radiantes…llenas de luz.

El Enfoque Transformativo para el cumplimiento de los 17 ODS

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Bolivia se ha comprometido ante las Naciones Unidas al cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS y sus 169 metas que este organismo internacional planteó en 2015 con miras al 2030 y que pretenden -en esencia- erradicar la pobreza, combatir las desigualdades, promover la prosperidad y proteger el medio ambiente. Los ODS están en estrecha alineación con el Plan de Desarrollo Económico (2016-2020) y los 13 pilares de la Agenda Patriótica (2025).

En estos casi 4 años de haber asumido tal responsabilidad con la ONU, la información oficial se muestra alentadora asegurando que se va por buen camino; y es que no todo es malo, ciertamente, pero tampoco es como se lo pinta. Información del gobierno señala que el Estado Plurinacional ha aportado a la Asamblea General de la ONU con la inclusión de la resolución que aprobó la creación del Día Internacional de la Madre Tierra (22 de abril) y con haber logrado el reconocimiento de los principios ancestrales andinos Ama Sua, Ama Llulla y Ama Quella para la promoción de una gestión pública eficiente y transparente. Seguir leyendo “El Enfoque Transformativo para el cumplimiento de los 17 ODS”

Leer y escribir ¿responsabilidad del docente de la U?

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Sí, aunque a muchos educadores les pueda parecer que la enseñanza de la lectura y la escritura no son asunto del aula universitaria y que el docente no tendría que perder su tiempo en su ejercicio, el interpretar, aplicar y producir un texto escrito es parte esencial del aprendizaje de una determinada disciplina; por tanto, es responsabilidad del docente universitario facilitar, predisponer y guiar procesos formativos que integren lectura-escritura con los aprendizajes particulares de la disciplina que regenta. Seguir leyendo “Leer y escribir ¿responsabilidad del docente de la U?”

La Gestión Educativa de los ODS

En 2015, la Organización de las Naciones Unidas le plantea al mundo 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con miras de cumplimiento al 2030. En el Pacto Global que los países firman con Naciones Unidas, Bolivia se obliga a un aporte diplomático y político pero que –necesariamente- debe materializarse en acciones concretas para lo cual compromete la participación del gobierno y sus políticas públicas, del sector privado, de la sociedad civil y de otras instancias capaces de generar una agenda que pueda cumplirse en procura de estos ODS. Seguir leyendo “La Gestión Educativa de los ODS”

La foto en el Sena

En esa foto que retrata a una pareja de jóvenes enamorados paseando por el río Sena hay una gran historia de entrega, fe y amor.

Él tenía 26, ella apenas 17, demasiado joven para perderse en Europa con un muchacho de la Tele que usaba corbatas rosadas. La oposición de los padres fue como debía ser en aquella y en cualquier época; la lucha de ellos, sin embargo, logró imponerse con la condición -impuesta por el papá- de que al volver bajarían del avión cada uno por su lado, como para no dar la impresión a nadie que andaban juntos. La mamá jugó el rol de cómplice pues sabía que el viaje era por un mes; el padre creía que sería una ida y vuelta, asunto de tres días.

Los tortolitos partieron sabiendo lo que nadie más podía saber, que esa relación de pocos meses sería para toda la vida.

Hace algunos días, ella, con 46 años que cumple precisamente hoy, publicó aquella foto en el Facebook; él le respondió en el whatsapp así: “Cuando nos perdíamos 24 horas entre sábanas y no nos dábamos cuenta…hermosa mujer la que me guardó la vida”. A ella, se le humedecieron los ojos y aceleró el corazón. Es evidente que ambos siguen tan enamorados como hace 29 años. Seguir leyendo “La foto en el Sena”

La segunda oportunidad (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)

Supongo que no todos los días alguien está dispuesto a donar su colección de libros. Una biblioteca privada resulta del tiempo y del esfuerzo económico, pero, sobre todo, de algo que más allá de ambos factores, tiene que ver con la acumulación de experiencias, deseos y sentidos de vida. Nadie posee una biblioteca solo por el afán de hacerse de una pila de libros que, a más de alguien en algún momento, va a incomodar; por tanto, los libros de uno se convierten en una especie de tesoro, preciado en tanto representa tu propia historia.

En consecuencia, donar una colección de libros es, sin duda, un acto de desprendimiento muy significativo, típico solo de gente altruista y sensible. Ahora bien, quien decide regalar su colección a una cárcel puede ser considerado –al menos es así como lo entiendo- una persona de una infinita fe en el ser humano.

Y cuando las noticias giran en torno a lo feo de la sociedad, a la cualidad más miserable del político, a lo más violento del hombre y de la mujer, aparece en un pequeño espacio de papel periódico una información que nos propone más que una reflexión; aparece Gustavo Álvarez Justiniano quien toma sus 376 libros y los dona al penal de Palmasola. Seguir leyendo “La segunda oportunidad (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)”

Líderes, su vergonzosa falta (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)

No hablo de candidatos sencillamente porque no debiéramos en las circunstancias actuales hablar de elecciones; me refiero a líderes y su patética ausencia.

Hace varios años el oficialismo acusa a la oposición de ser incapaz de proponer liderazgos nuevos, y cuando lo hace no se equivoca ni exagera, la exageración en todo caso, es la reaparición de Jaime Paz Zamora como candidato a la Presidencia. Cuando todos creíamos que Paz Zamora disfrutaba de tiempos calmos rodeado de nietos y nietas (para ser cumplida con el lenguaje inclusivo), el político hace su aparición, y entonces, en la confusión de un pueblo siempre aguantador de abusos y expectante de circos, sus integrantes se preguntan si esto es verdad o mentira, chiste o burla.

No exagera el MAS cuando insiste en la ausencia de líderes de la oposición, y se mofa y se ríe y se solaza de tal tragedia. Tiene razón, la oposición no tiene opciones, todos los nombres que presenta son viejas figuras, caras conocidas de traste trajinado y pasado bien enterado. Seguir leyendo “Líderes, su vergonzosa falta (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)”

¡Y dale con las asignaturas!

¿Y si no evaluamos el aprendizaje propuesto en una asignatura, qué aprendizaje evaluamos?, me preguntó una colega. Una unidad más significativa y menos fragmentada, respondí.

Debemos entender que el proceso formativo es la madre, por tanto, la evaluación de los aprendizajes la hija y el sistema de calificación la nieta; es decir, que la evaluación se define a partir del modelo educativo planteado. Esto funciona así: si tienes un modelo diseñado con base en un currículo fragmentado, tendrás un sistema de evaluación que evalúe y califique esas partes.

El currículo responde a una cruel lógica de partes: Todo el proyecto educativo está diseñado, desarrollado y evaluado así: Dividido en ciclos, cada ciclo en asignaturas, cada asignatura en bloques, cada bloque en unidades, cada unidad en teoría y en práctica…y así, la división sigue y no siempre suma y cuando el estudiante recibe su título profesional, contraluz lee en letra menuda “ahora tu tarea es juntar esas partes y darte cuenta para qué eres bueno”. Seguir leyendo “¡Y dale con las asignaturas!”

“La autoridad no hace nada” (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)

Nunca un encargo fue tan bienvenido. Unos vecinos de la Melchor Urquidi y Zenón Salinas me han pedido hace dos semanas que me refiera al conflicto que tienen hace al menos un año a partir del funcionamiento de una discoteca al aire libre que funciona de jueves a sábado de 21:00 a 03:00 y que, muy a pesar de los reclamos expresados a las autoridades, el boliche continúa perturbando el descanso de decenas de familias.

Decía que era un encargo bienvenido porque innumerables veces he sido víctima de situaciones similares. Recuerdo que estábamos recién casados, estrenábamos techo allá en la (ahora) “casa vieja” de El Frutillar cuando fuimos sorprendidos por una amplificación cuyo volumen hacía parecer que sonaba en el dormitorio. El feroz ruido motivó a mi joven esposo a llamar a la Policía para que pusiera orden. A la pregunta de quién hacía la denuncia, la respuesta: Álvaro. En 10 minutos la fiesta se “acabó” y por fin pudimos dormir, pero cuando los uniformados de verde olivo (como dice la prensa) abandonó el lugar, los dueños del jolgorio retomaron el ritmo dedicándole cada cumbia a un tal Alvarito. Seguir leyendo ““La autoridad no hace nada” (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)”

Fiestas semáforo: alcohol, drogas y sexo (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)

Me puse a indagar en el internet sobre las fiestas Semáforo y descubrí que se trata de una oferta muy publicitada en redes sociales “súper divertida y novedosa” para los jóvenes. Habría entrado de moda hace aproximadamente 10 años en varios países vecinos, Perú especialmente.

Las fiestas Semáforo se caracterizan por ofrecer a su joven público (13 y 17 años) la posibilidad de pertenecer a una categoría según el color de la manilla o prenda que se lleve puesta: el rojo significa que estas con pareja, el amarillo o naranja que estás indeciso, el verde disponible y el negro que estás preparado para todo.

El muro de Facebook de Radio Norte, la ofrece como “te proponemos una fiesta que te ayudará a conocer gente, a encontrar pareja o solo pasarla bien, en un ambiente acorde, sorpresa y buena onda, anímate que uno siempre se arrepiente más de lo que no hizo y pudo hacer que lo que no hizo. Habrá barra de tragos rojos, amarillos y verdes muy económicos”. Seguir leyendo “Fiestas semáforo: alcohol, drogas y sexo (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos)”

La suficiencia de un “te quero” (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos, 10)

Escribo esta columna cuando, se supone, la mayoría duerme o se predispone a hacerlo. Hoy, como todos los días de las últimas seis semanas, fue una jornada agotadora, realmente lo fue. Como foco intermitente, me acordé repetidas veces que debía escribir para Los Tiempos. El domingo se leerá esta columna, la leerá usted que la busca, usted que no, usted lo hará por accidente y también la leerá mi madre (quizá) y mi marido (seguro)…luego, mi hijo menor Fabio, la recortará y archivará en el mueble alto por encargo mío.

Hace seis semanas no veo televisión; agradezco no tener servicio de TV cable ni control ni ganas. Lo que aún no he superado es la costumbre de revisar la prensa para encontrar, desde siempre, creo, pura tragedia griega, china y aimara. Seguir leyendo “La suficiencia de un “te quero” (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos, 10)”

La ortografía y la vida, lujos de la derecha (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos 9)

Hasta con ella se han metido todos, o casi todos. Dicen ahora que lo importante es el fondo y no la forma, es decir, la comunicación no cómo nos comunicamos; es mas, si te metes con las formas, te cae reta; si te metes con el fondo, también.

La ortografía es hoy asunto para masoquistas, presumidos y finos y detestables hombres de derecha. Todo el resto, puede y debe prescindir de ella y dejarse llevar exclusivamente por la funcionalidad del lenguaje.

Si eres masista se espera que tengas una muy mala ortografía…y si no lo eres, pero quieres confundir a los demás, debes presumir una forzada pésima ortografía. Lo que ellos (los disimuladores) no saben es que sus limitaciones no son fingidas, y es que también se chutean la ortografía. Seguir leyendo “La ortografía y la vida, lujos de la derecha (Sin pelos en la lengua, Los Tiempos 9)”